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Lunes 20 de noviembre a las 14h hablaremos sobre los derechos de los niños: el bullying, la violencia dentro del hogar… la pobreza…

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¿Cómo ayudar a los niños en la adaptación a la guardería? Colaboración con el diario Los Tiempos

Por: Laura Martínez Tébar

¿Estará mejor cuidado si se queda conmigo? ¿Cómo se relacionará con otros niños? ¿Lo pasará mal sin mí? ¿Estaré haciendo mal? Todas estas preguntas suceden en la mente de muchos padres. Pero la adaptación a la guardería no tiene por qué ser traumática y está en su mano facilitarles el paso hacia esta nueva etapa.

Adaptación niños Guardería

Sobre esta cuestión, que tan especialmente preocupa a los padres, nos resuelve las dudas Silvia Álava Sordo, psicóloga y directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes (España).

“Tenemos que pensar que el problema muchas veces es que los padres lo pasan casi peor que los niños”, apunta Silvia Álava.

Según nuestra entrevistada, debemos comprender que “el temor que podemos sentir es innato y lo tenemos que trabajar“. Asimismo, los padres tienen que ser conscientes “de que en muchos casos tienen que reincorporarse al trabajo y no es posible quedarse con ellos; no queda otra”.

En este sentido, la adaptación a la guardería deberá realizarse tanto para los hijos como para los propios padres. “Es bueno que vayan trabajando y madurando sobre esta cuestión desde el principio. Hay que partir de la pregunta: ¿queremos que nuestro hijo vaya a una guardería? ¿Cuáles son los puntos positivos? Y valorar las opciones”, comenta Silvia.

“Es importante que tengas presente que nadie va a querer a tu hijo tanto como tú (su madre o su padre), pero sí que sus cuidadores lo van a cuidar muy bien. No olvidemos que son profesionales“, matiza.

Así pues, resalta que llevar a los niños a la guardería es una muy buena opción para los niños. Adquirirán una mayor autonomía, sus padres podrán reincorporarse a sus trabajos y, además, los pequeños aprenderán muchísimas cosas: Desde socializar e interactuar con otros niños a estar muchísimo mejor preparados cuando vayan al colegio con tres años.

ASPECTOS A CUIDAR PARA UNA BUENA ADAPTACIÓN A LA GUARDERÍA

El proceso va a depender mucho de las características de cada niño. Hay que saber que no todos están preparados. “Hay niños a los que los pediatras recomiendan no llevar porque tienen un sistema inmunológico más débil y contraen muchos virus”, afirma la psicóloga.

No obstante, “a excepción de estos casos, la mayoría están preparados y pueden acudir sin problema y tener una correcta adaptación a la guardería o escuela infantil”, sostiene.

Es muy importante cómo llevamos a nuestro hijo. ¿Llegar a la guardería caminando o en brazos de mamá o papá? Dejar al pequeño a las puertas de la guardería con tristeza infinita “es algo que el niño va a percibir y que les hará echarse a llorar”.

“No nos damos cuenta, pero los bebés tienen una capacidad de observación impresionante y se dan cuenta de nuestras preocupaciones”, señala Silvia Álava.

Así pues, llevar al niño tan abrazado que el educador se lo “tenga que arrancar literalmente de los brazos”, va a ser negativo. Lo ideal es, si el niño ya anda, que llegue andando hasta el centro. Todo ello porque, como afirma Silvia Álava, “la cuestión es darle la máxima naturalizad y desdramatizar”.

Ligado a lo anterior, la experta insiste en que “no puede ser que el niño llegue dormido a la guardería y más tarde se despierte allí”. La sensación de abandono que puede experimentar al despertarse en un sitio completamente extraño estará asegurada.

Se trata de una práctica erróneamente utilizada por muchos padres pensando que es lo mejor para el niño. Según la psicóloga, “aunque dé mucha pena, debemos despertarle y explicarle, por muy pequeño que sea, que vamos a ir esa mañana a la escuela infantil o guardería, que va a estar con más niños, que se lo va a pasar muy bien, etc.”

Generalmente, cada centro posee unos sistemas de adaptación para ir poco a poco. “Hay que respetar los sistemas de adaptación y darles mínimo unos 15 días para ajustarse. Lo más probable es que a los cinco minutos los niños se lo estén pasando fenomenal”, explica la experta.

Por ello, añade: “Es muy importante hablar con los cuidadores sobre cómo pasa el niño el resto del día porque no es lo mismo un niño que se pasa llorando el día entero y que no es capaz de jugar con el resto de compañeros, que un niño que al poco de irse sus padres se le pasa el berrinche”.

Entre los beneficios de las escuelas infantiles destaca el trabajo de la correcta autonomía de los niños.

Una de las bondades resaltada por Silvia Álava es que los profesionales en el cuidado de los pequeños “saben perfectamente cuándo un niño está preparado para hacer control de esfínteres y cuándo lo está para quitarle el pañal, cuándo está preparado para comer solo, cuándo pueden darle cucharadas… o incluso los niños aprenden que después de jugar tienen que guardar todos los juguetes”.

De lo contrario, si un niño se queda en casa “tiene más posibilidades de que se lo hagan todo, ya que los padres se sienten encantados con ello”, advierte.

“Muchos padres creen que sus hijos son más pequeños de lo que en realidad son. Por lo que no se les está exigiendo ni permitiendo que adquieran una autonomía para la que sí están ya preparados”, señala Silvia Álava.

¿CUÁNDO SE DEBE DE ACUDIR A UN ESPECIALISTA?

En ocasiones, puede suceder que la adaptación a la guardería no marche como debiera. El niño ya debería hablar o hacer determinadas cosas que no está haciendo mientras que el resto de sus compañeros sí. En estas circunstancias, habrá que valorar detenidamente qué está sucediendo.

En estas edades, “tenemos que observar que el niño se está desarrollando correctamente y que está adquiriendo los principales hábitos”, sostiene Álava, quien añade que “pueden darse casos de niños que tienen un pequeño retraso madurativo en el desarrollo“.

No obstante, para tranquilidad de los padres, “cuando hay un retraso madurativo en el desarrollo lo detectan muy bien desde las guarderías“.

“Hay que respetar que cada niño hace las cosas a la edad a la que está preparado, pero cuando hay determinadas cosas que sí tendría que haber hecho a su edad y que no ha hecho, es bueno pararnos, evaluarlo muy bien y valorar si hay que remitirles a equipos de atención temprana”.

Es cierto que cada niño tiene sus tiempos, pero si se observa un desfase importante, deberá evaluarse para estimular al niño cuanto antes.

“El cerebro del niño, cuanto más plástico mejor. Los mejores años para estimularle son los primeros seis años de vida y de ellos, los más vitales son los dos primeros. Si no actuamos con ellos, sobre todo en esos dos primeros años de vida, cabrá la posibilidad de que luego vengan los problemas”, concluye la psicóloga.

FUENTE: lostiempos.com

Ser padres en el Siglo XXI. Colaboración con el diario El Norte de Castilla

Aspirar a ser progenitores excelentes lleva a la frustración y la culpa. Las ‘malasmadres’ combaten la presión social que obliga a alcanzar la perfección

El buen padre (o madre) tiene autoridad, pero resulta cariñoso y dialogante. Es abnegado y dedica a sus hijos tiempo de calidad, si bien cultiva aficiones como la lectura o el deporte, porque educa con el ejemplo. Jamás pierde el control y logra que los niños sean corteses, aplicados y virtuosos sin levantar la voz ni, por supuesto, dar un cachete. En resumen, en los hogares donde los progenitores son perfectos, los hijos también lo son. Y la convivencia va siempre como la seda. Solo hay un pequeño, minúsculo problema: los padres perfectos no existen. «Debemos ser los mejores padres posibles: los que nuestros hijos necesitan», advierte la psicóloga Silvia Álava.

«Cuidado con las metas que nos ponemos: a veces son inalcanzables» Silvia Álava, Psicóloga

¿Significa eso que podemos relajarnos y dejar que el mundo se encargue de hacer de nuestros retoños personas de provecho? Claro que no. El filósofo y maestro Gregorio Luri acaba de publicar su último libro, ‘Elogio de las familias sensatamente imperfectas’ (ed. Ariel). «Los niños tienen derecho a tener unos padres imperfectos, a ser frustrados y a conocer los adverbios de negación», resume. O sea, a que les digan ‘no’ cuando haga falta y sin complejos.

Silvia Álava - Libros

Él lo expone con ironía. «Para ser una familia perfecta, ayudaría mucho tener el segundo hijo antes que el primero», asegura. También sería conveniente que los niños nacieran «con más sentido común que energía», tener todo el tiempo del mundo para dedicarles y poder programar los estados de ánimo, de modo que, al llegar de la escuela, nos encontrasen relajados, abiertos y ocurrentes. Mientras eso no sea posible –y no tiene visos de serlo–, hay que asumir la cruda realidad: antes de tener descendencia, nadie tiene la más remota idea de qué hacer. Dado que la perfección es inalcanzable, razona el filósofo, conformémonos con lo que está justo debajo: la imperfección sensata.

Lo que dicen los expertos:

CINCO CONDUCTAS TÍPICAS
La Asociación Americana de Pediatría recuerda en su blog HealthyChildren.org que los niños presentan a menudo comportamientos que a sus padres les resultan «difíciles»: desobedecen órdenes sencillas, evitan tareas, pasan mucho tiempo frente a la tele, la consola o el móvil, se pelean con sus hermanos o se eternizan haciendo sus deberes. Ante eso, señalan los expertos, es normal sentirse «preocupado, confundido, enojado, culpable, abrumado e incompetente»
MIRAR AL PASADO
Una buena estrategia para no enfadarse es recordar cómo era uno mismo de niño y cómo eran sus padres. Nadie era perfecto, ¿verdad? Todo el mundo comete errores; va en el ser humano.
NO SER SOLO PADRE
Enfocarse excesivamente en la crianza de los hijos, sin darse espacio para dedicarse a otras actividades y mantener otras relaciones afectivas, es una actitud cada vez más común entre los progenitores que solo conduce al fracaso y la frustración.
HUMOR E INSTINTO
Ante todo, no dramatizar: «Consuélese con saber que, en la gran mayoría de los casos, los niños salen bien. Entre tanto, mantenga su sentido del humor, confíe en sus instintos y busque ayuda».

Álava también aborda el asunto en su libro ‘Queremos que crezcan felices’ (ed. JDEJ). «Hay que tener mucho cuidado con las metas que nos proponemos, porque a veces son imposibles –advierte–. A menudo proyectamos en los hijos nuestras frustraciones, y pretendemos que estudien un instrumento o practiquen un deporte que a nosotros nos gusta, pero a ellos, no».

La presión sobre los progenitores es hoy terrible. «Educar nunca ha sido fácil», admite el experto, quien asegura que «una tablilla sumeria escrita hace 3.700 años recoge una discusión entre un padre y un hijo en torno a los deberes escolares». Lo que es nuevo, añade, «es la cantidad de expertos que se dirigen hoy a las familias diciéndoles cómo tienen que hacer las cosas». Una búsqueda somera de manuales para ser buenos padres basta para hacerse una idea. Los hay a cientos. Internet multiplica por mil ese bombardeo de información. La cantidad de sitios y blogs que prometen convertir a sus lectores en profesionales de la paternidad es mareante. Y sus consejos, supuestamente infalibles, son a menudo contradictorios. Los padres nadan en un mar de dudas. ¿Leche materna o biberón? ¿Colecho o cuna? Las actividades extraescolares, ¿son enriquecedoras o estresantes? ¿Cuántas raciones de verdura necesita un chaval para crecer sano? Con los adolescentes, ¿funciona mejor la mano dura que la negociación?

Tenemos menos hijos, más tarde, y el mundo es más competitivo. Educar no es un concurso, pero a menudo lo parece: las familias tienden a compararse con otras, como si hubiera premio para las que críen los mejores ejemplares. El consumismo hace el resto. «Nos bombardean con las cosas que el niño necesita», resalta Álava. La presión del grupo hace sentir mal a quien no compra el móvil, el juego o la ropa que ‘todo el mundo tiene’. Y quizás acierta quien va a contracorriente. Porque lo que necesitan los niños no es de marca: es el amor de su familia.

Hiperpadres y ‘colegas’

Cuanto mayor es la aspiración a la excelencia, más probabilidades de cometer errores. En algunas ocasiones, los progenitores que pretenden ser extraordinarios resultan sofocantes: son los ‘hiperpadres’, siempre encima de sus vástagos, protegiéndoles de todo problema, obstáculo y frustración. «Hay que preparar a tu hijo para el camino, no el camino para tu hijo», recuerda la psicóloga.

Otros, en su intento de huir de su propia infancia, abandonan el rol paterno y fingen ser ‘colegas’ de sus hijos. «Los niños tendrán muchos amigos, pero solo un padre y una madre –advierte la experta–. Hay que acompañarles para que aprendan a resolver las cosas por sí mismos».

Y es conveniente no flagelarse por los errores cometidos. «Los padres de antes hacían lo que creían que tenían que hacer y pasaban página. Los de ahora llevan dentro un Pepito Grillo», asegura Luri. Les horroriza la idea de hacerlo mal. Si imponen disciplina, se machacan por ser demasiado autoritarios. Si dialogan, temen haberse pasado de indolentes.

Con las mujeres es aún peor. Ciertos medios de comunicación proponen un modelo de madre imposible, que es capaz de cumplir sus obligaciones laborales, cocinar deliciosas recetas caseras, mantener la casa en perfecto estado de revista, ser un cálido refugio para su prole, atesorar la sabiduría de un doctor en Pedagogía y, además, parecer una modelo. «Tenemos una imagen arraigada culturalmente de lo que es ser madre que no es real y nos hace sentir culpa y frustración –afirma Laura Baena, fundadora del Club de las Malasmadres, una comunidad virtual con cientos de miles de seguidoras–. El club nació con mucho humor, de reírnos de nuestros intentos fallidos por ser esa madre perfecta, y con una lucha social: la conciliación».

«Somos reales: con sueño, poco tiempo libre y ganas de cambiar el mundo» Laura baena, fundardora del club de las ‘malasmadres’

El problema, coinciden Luri y Baena, es que las féminas han salido al mercado laboral, pero la mayoría de los hombres no ha entrado en casa. No lo suficiente. Muchas renuncian a su carrera profesional por la maternidad; en ellos es raro. «Mamá no sabe hacer croquetas, pero de noche me lleva a la Luna», reza una camiseta diseñada por el club. Las ‘malasmadres’ reniegan de ‘superwoman’. «Somos madres reales: con mucho sueño, poco tiempo libre, alergia a la ñoñería y ganas de cambiar el mundo –proclama esta creativa publicitaria–. Somos las mejores madres que podemos ser».

El filósofo reivindica el humor y el sentido común. «Me parece esencial bajarse los humos, reírse de las propias incapacidades. Ese padre que se toma tan en serio, que se castiga dándose cabezazos contra la realidad, me parece muy dramático. El irónico dice: ‘He metido la pata, a ver qué aprendo de esto’». «La familia es un ámbito cargado afectivamente, muy intenso. Podemos herirnos de una manera cruel; nadie sabe cómo hundir a una persona mejor que su hermano. Por eso hay problemas de convivencia. La persona sensata no es la que no tiene problemas, sino la que es capaz de afrontarlos sin demasiadas gesticulaciones, sin gritos, con una cierta confianza en sí mismo».

«Ser una familia normal es un chollo. Hay que bajarse los humos»

Luri, que ya es abuelo, admite que no habría podido escribir este libro cuando tenía en casa un par de adolescentes: «Habría sido hipócrita, porque entonces tenía más preguntas que respuestas». Reconoce haber cometido errores de bulto, fallos «sonrojantes». «Si lo que has hecho mal no parece que haya dejado heridas y lo que has hecho bien permite mantener los lazos… es para estar contento», concluye. «Ser una familia normal e imperfecta es un chollo: hacerse adulto es aprender a querer a alguien que merece ser querido a pesar de sus imperfecciones».

FUENTE: www.elnortedecastilla.es

Aciertos y errores con los niños en los procesos de separación podcast del programa Capital Emocional

Capital Emocional – 04/10/2017 Descargar
Duración del programa completo: 60:00m
Reflexión inicial en nombre de la energía necesaria para lograr cualquiera de nuestros propósitos: la “Voluntad”. Comenzamos cambiando la dinámica habitual, arrancando con “La Píldora de la Felicidad” y con motivo de la Semana del Cerebro: Tu cerebro es vida, ¡cuídalo! Nos acompaña el Dr. Pablo Irimia y justo después en nuestra Conversación, es Antonio Díaz-Deus quien lo hace con la reciente publicación de su libro: “Las 4 llaves. Eneagrama y liderazgo”, gracias a nuestra editorial de cabecera Kolima Books. Desde Tech-Inno-Emoción, en esta ocasión, nos adentraremos en lo relevante de la actualidad como es la Digitalización de las empresas (y las personas), con el Grupo SMS Europa y Daniel Kumpel. La parte final esta semana se la dedicamos a los más pequeños y, por tanto, a nuestra Sección “Educa” con Silvia Álava Sordo: Aciertos y errores con los niños en los procesos de separación. ¡Eleva tu dosis de Capital Emocional!

En el siguiente podcast se resume la intervención de Silvia Álava, pincha en el imagen:Silvia Álava - Capital Emocional - Capital Radio

Hipersexualización: Cuando los menores se exhiben de forma compulsiva. Colaboración con el diario La Razón

elén V. Conquero@bvconquero

«Las niñas se hacen fotos como putas», dice el juez de menores Emilio Calatayud. Un comentario muy polémico y desafortunado. Sin embargo, los expertos alertan de que la búsqueda de «me gustas» en redes sociales lleva a los adolescentes a adoptar roles de adultos y a olvidar su intimidad.

Hay niñas que se hacen fotos como putas y las suben a las redes…». Esta es la frase tajante del juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, que ayer incendió las redes sociales. Horas después, en su blog, hizo una puntualización: «Olvidé decir que también hay niños que hacen exactamente lo mismo. Con ese lenguaje duro, lo admito, quiero llamar la atención sobre una realidad que está ahí y que veo a diario en mi juzgado». Insiste en que lo que quiere conseguir utilizando este calificativo es que «los padres protejan a los menores de sí mismos. Después de las fotos, pueden venir los acosos, los abusos y las violaciones». Y es que, detrás del incendio que ha generado, existe una realidad que preocupa a los expertos.

«Los adolescentes están dando un excesivo valor a la imagen, lo que motiva una pronta y exagerada sexualización», afirma Jorge Flores, director de Pantallas Amigas, una entidad que trabaja en promover el uso seguro de las redes sociales. «Lo que hacen los jóvenes no es tanto imitar lo que ven en casa, sino los valores que refleja una sociedad en general. Existe una presión por la hipersexualización». Flores insiste en que «utilizar la tecnología y las redes sociales es una libertad a la que tienen derecho», pero «muchos de ellos lo hacen de forma compulsiva. El móvil les facilita satisfacer esos impulsos».

Adolescentes y Redes Sociales

Sólo hay que entrar en Instagram, en la cuenta de algún adolescente para que en su perfil o en el de alguno de sus contactos encontremos una foto con una pose algo provocativa. Eso sí, muchas de ellas van acompañadas de frases trascendentales o que dan pie a la intención del menor que, en realidad, sólo quiere que su número de seguidores o de «me gusta» crezca muy rápido. «Los dos sabemos cómo acabará» o «mientras tu piensas qué ponerte, yo pienso en cómo quitártelo», son sólo algunos ejemplos de los comentarios que acompañan a las instantáneas.

«Es cierto que estas imágenes se siguen dando en mayor medida entre chicas, pero cada vez son más ellos los que suben fotos con el torso desnudo. Se empiezan a ver cosas que antes eran muy difíciles entre adolescentes», insiste Flores, al que no sólo le preocupa que los menores suban fotos y que luego se puedan arrepentir sino que «se produzcan secuestros de terminales y, a los adolescentes, en lugar de pedirles dinero les exijan desnudos».

El psicólogo y ex defensor del menor Javier Urra hace hincapié en una idea: «No podemos decir que todos los menores estén hipersexualizados, pero sí que vivimos en una sociedad muy erotizada. No hay más que ver los anuncios de publicidad o la forma de vestir de los modelos que imitan los jóvenes».

Pero éste no es el único motivo que sostiene Urra para explicar por qué, entre los más jóvenes, se está convirtiendo en habitual difundir imágenes insinuantes. «Se ha rebajado mucho la edad de la infancia y, en cambio, se ha alargado la adolescencia», insiste. Entre los 12 y los 13 años ya aparecen los primeros cambios en el carácter. Y no sólo eso, es que «la realidad de la mujer ha cambiado y a las niñas ahora les viene la regla antes. Por eso, hay que tener en cuenta que las hormonas juegan un papel muy importante». Sin embargo, aunque cada vez lleguen a la adolescencia antes, «el desarrollo emocional y evolutivo no ha cambiado», asegura Silvia Álava, psicóloga y autora de «Queremos hijos felices y que crezcan contentos».

Para esta especialista la clave está en el modelo que imitan. «Cuando son niños imitan todo lo que hacen sus padres, mientras que en la adolescencia, los cantantes y actores pasan a ser su modelo a seguir», sostiene la psicóloga. Tanto ella como Urra aseveran en que no es tanto un problema por parte de los padres, sino de toda la sociedad. Eso sí, «hay que educarles en la importancia de la intimidad, en que deben protegerla. No son conscientes de que la pierden en cuanto cuelgan la imagen en redes sociales. No asumen que pueden llegar al resto», afirma el ex Defensor del Menor.

Y a este desconocimiento, se suma la impulsividad que puede terminar siendo un problema «cuando se ennovian». «La Policía Nacional ya me ha confirmado que están recibiendo muchas denuncias de adolescentes a las que sus ex novios chantajean con fotos de desnudos que se hicieron cuando estaban juntos. Con ello quiere que vuelva con él porque si la cuelga en redes sabe que el daño puede ser terrorífico, ya que en su entorno es muy probable que surja la palabra puta», comenta Urra.

Los «me gusta» no dejan de ser la forma más fácil «de sentirse valorada. Antes tenían que esperar a llegar a clase con la camiseta nueva para recibir los elogios, ahora sólo tiene que escoger qué foto subirán y al instante reciben la gratificación. La necesidad de sentirse valorado por el grupo sigue siendo igual de necesario que antes. A los adolescentes les engancha mucho», subraya Álava.

Hay que tener en cuenta que, desde el nacimiento del ser humano, «el rechazo siempre se ha percibido como una amenaza y esto, en la adolescencia se acentúa ya que su personalidad está en plena formación y siempre van a buscar pertenecer a un grupo y, en este sentido, las redes sociales ayudan mucho ya que pueden tener muchos amigos sin exceso de amistad. No tienen que verse constantemente, su relación es virtual».

«Puntúa del 1 al 10». Es la única frase que acompaña el vídeo de una chica de no más de 15 años que imita los movimientos de una canción de «reggaeton».

Leer más:  Hipersexualización: Cuando los menores se exhiben de forma compulsiva  http://www.larazon.es/sociedad/hipersexualizacion-cuando-los-menores-se-exhiben-de-forma-compulsiva-PE16306382?sky=Sky-Septiembre-2017#Ttt1x1Ec0B4dObWM

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