Si dejarse el móvil en casa es un drama, tiene un problema. Colaboración de David Lanzas para ZEN de el diario El Mundo

Estamos expuestos a más información de la que podemos procesar. El verano es un buen momento para que su cerebro desconecte.

Los expertos recomiendan establecer una hora a partir de la cual no seguir mirando el e-mail. No sólo por salud, sino por la calidad del trabajo.

ESCRITO POR: CRISTINA GALAFATE @cgalafate

Dependencia móvil

Cuando se me cayó el teléfono móvil por la taza del váter sufrí un microinfarto”. Elena García apenas aguantó 24 horas sin smartphone. “Sentía que me faltaba algo”. Probó todos los remedios: el secador, arroz… “No resucitó, así que me tuve que comprar otro rápidamente”, cuenta esta madrileña de 30 años. Tras encender su nuevo dispositivo -“más moderno que el anterior”, aclara-, tenía cientos de WhatsApps, decenas de correos electrónicos y otras tantas notificaciones de redes sociales y alertas. Este episodio le hizo reflexionar sobre el uso de la tecnología como llave para todo: “No fui consciente de la dependencia hasta que me di cuenta de que lo pasé muy mal”.

Como esta ciudadana, el 80% de los españoles dispone de un teléfono inteligente, según el informe We Are Social. Digital Yearbook We Are Social’s Compendium of Key Digital Statistics and Data Points for 232 Countries Around the World (2016). Un porcentaje superior al de Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido. La alta penetración del smartphone, similar a una computadora y que se utiliza como un apéndice de la mano más que para llamar, reconocen todos los expertos consultados por ZEN, explica que las actividades realizadas a través de este dispositivo en nuestro país sean más frecuentes que en otras democracias avanzadas.

“Antes de que existiese la conexión a internet, las familias se sentaban juntas alrededor de la televisión con el único propósito de ver el programa de turno. Ahora, leer o comentar en las redes sociales, jugar contra la consola o, incluso, comprar por una app son actividades simultáneas. Sólo dos de cada 10 no hacen otra cosa a la vez”, afirma la socióloga Belén Barreiro, autora de La sociedad que queremos. Digitales, analógicos y empobrecidos (Ed. Planeta). La ex presidenta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) recoge en este libro que el 66,5% de los españoles acceden a la Red a través del móvil, un dato de la entidad dedicada a la investigación avanzada Mikroscopia que ejemplifica la vertiginosa extensión: en los últimos tres años ha sufrido un aumento de 16 puntos.

Bombardeo constante.

La manera en que se consume el contenido ha cambiado. La inmensa mayoría se despierta con la alarma del móvil, lo utiliza como radio y MP3, se guía a través del GPS, conecta con la pareja o amigos, se entretiene en los ratos muertos, captura sus fotos en vacaciones y las comparte en Instagram mientras pulsa el botón de me gusta en su timeline, escribe un tuit o lee un periódico digital. Sólo ELMUNDO.es produce unas 300 noticias al día, informa el departamento de analítica. Es la tercera actividad más popular y la realiza el 81,8% de los usuarios, tras la consulta del e-mail y la búsqueda de información, recoge Mikroscopia.

“La principal damnificada de la revolución digital es la prensa de papel, en el séptimo puesto de medios consumidos en España, por detrás de la televisión, las redes sociales y la prensa online”, asegura Barreiro. Sin embargo, las pautas de lectura y atención son diferentes, aclara: “El 50% de los españoles sólo lee los titulares y, muchas veces, sin la misma concentración de antes”.

Atención dividida

Atención dividida

“Aunque los humanos podemos localizar nuestros recursos atencionales en diferentes tareas, tiene un coste asociado: la disminución de nuestra calidad atencional. Parece lógico que sea ahora cuando más errores cometemos o peor nos enteramos: estar en todo acaba convirtiéndose en no estar en nada”, opina David Lanzas, psicólogo de Álava Reyes.

Este profesional aconseja no esperar al verano para desconectar: “Antiguamente asociábamos el trabajo a un entorno determinado, hoy en día ya no es así. Podemos trabajar a distancia, en el tren o incluso desde casa, por lo tanto, en la medida en que podamos, hay que poner sanos límites”. Quizá apagar el teléfono móvil sea demasiado ambicioso, indica, pero está en nuestra mano la búsqueda del equilibrio para sobrevivir a la infoxicación -“exceso o sobrecarga de información provocada por la profusión de contenidos”-, define Alfons Cornella, fundador y presidente de Infonomía y autor de Infoxicación: buscando un orden en la información.

“Lo bueno es el equilibrio. Para no saturarnos, aconsejo disfrutar de todo lo que hacemos, aunque no se fotografíe y comparta al instante en las redes; socializar en las cenas y poner el móvil en modo avión para que no nos molesten, porque si ocurre algo importante acabaremos enterándonos, y dejarse el teléfono en casa si vamos a la playa”.

Cada uno decide cuándo revisa el correo electrónico, pese a que algunos trabajos sean muy demandantes: “No sólo por cuidar nuestra salud, sino también por la propia calidad del trabajo, es preferible ponerse una hora a partir de la cual no seguir conectado telemáticamente”, zanja el psicólogo. “La continua actividad laboral puede conllevar un elevado nivel de excitación, angustia y sensación de no adaptación”, apoya la doctora Glòria Tresserras Giné, especialista en Neurología de Imecba, centro médico de Top Doctors. Se denomina estrés laboral. “Nuestro cerebro consume un 20% de la energía que produce el cuerpo, por eso es importante descansar la mente”, añade.

Predicar con el ejemplo

Isabel Serrano Rosa, psicóloga de enpositivosi.com, alerta de la disonancia entre lo que se dice y se hace cuando se regaña a los niños por el uso de la tecnología: “Si un padre le dice al hijo que suelte la tableta mientras come pero él responde a un WhatsApp, le da un mal ejemplo. Los chavales se quedan con lo que hacemos, no con los sermones, y los adultos también estamos muy desorientados y atrapados por el móvil”.

Cita la obra Focus, de Daniel Goleman, para sustentar la idea de la distracción continua: “El mundo virtual cambia todo el tiempo y hace cambiar nuestro comportamiento y las relaciones con los demás, porque secuestra la atención con novedades constantes, mensajes cortos y simples y relaciones insustanciales con personas con las que no tenemos contacto directo”. La doctora María José Mas Salguero, neuróloga y pediatra de Doctoralia, asevera que se pierde mucho tiempo debido a la multiplicidad de estímulos. “El cerebro necesita descansar, de la información y del resto. Se atiende antes a lo más relevante por supervivencia, como en situaciones de emergencia. Cuando la información es compleja, necesitamos tiempo para asumirla, analizarla y dar una respuesta”.

Las relaciones reales, más satisfactorias

La actriz Blanca Suárez ha dejado de googlear su nombre. Confiesa a ZEN que le resulta imposible no enterarse de lo que se dice de un personaje con proyección pública. “Me encuentro amigos que me cuentan ‘oye, mira qué fuerte lo que cuenta esta revista’. Y tú piensas, vaya, yo que no lo había leído… Es complicado correr un tupido velo cuando te llegan cientos de notificaciones de tus redes sociales o mil noticias de los medios de comunicación. Terminas enterándote de críticas que te afectan y te duelen. Nos gusta juzgar demasiado sin saber qué hay detrás”.

El ciudadano no desempeña un rol necesariamente pasivo en este bombardeo. Hay una búsqueda activa de información y el consumidor discrimina más. Los análisis estadísticos que maneja la socióloga Barreiro muestran que estar conectados a la Red durante horas no nos resta bienestar. “Tampoco nos hacen sentir más o menos felices. En cambio, las relaciones reales sí afectan: las personas con más relaciones cara a cara, están más satisfechas con su vida”.

Consejos para aprender a desconecta (Por Isabel Serrano Rosa, psicóloga)

  • Mindfulness: atención plena. Un truco para desconectar consiste en centrarse sólo en qué sucede ‘aquí y ahora’. Observe el contenido de la mente sin juicios.
  • Coloree mandalas. Estos dibujos circulares se recomiendan para la concentración y la relajación.
  • Realice pasatiempos. Las sopas de letras y los sudokus ayudan a ejercitar la atención de forma entretenida. Llévelos más allá de su bolso de playa.
  • Evite la multitarea. Practique una única actividad cada vez y procure concluirla. Saltar de una tarea a otra o mantener varias ocupaciones a la vez debilita la capacidad de concentración.
  • Momentos sin tecnología. Las experiencias compartidas evitando las máquinas fortalecen las relaciones humanas.

 

Dependencia emocional en la pareja. Por Leire Bullain

Es sorprendente ver como una persona es capaz de convivir con un maltratador o seguir casada con su verdugo. Es más, no solamente es la propia persona la que se encuentra encerrada en tal red sino que además los hijos también (si los tienen) sufren directamente las causas. Entonces, ¿qué es lo que le impide romper con ese infierno que se está viviendo? Es la dependencia emocional uno de los motivos por los que la ruptura en las relaciones insanas se hace aún más difícil.

Dependencia emocional

Dependencia emocional

 ¿Pero, qué es dependencia emocional?

 Hay situaciones en la vida en la que es normal sentirse más dependiente emocionalmente: muerte de un ser querido, quedarse sin trabajo, vivir situaciones traumáticas   Es normal sentirse más débil y buscar la protección de quién no rodea. Pero cuando se experimenta de forma excesiva e incluso sin existir situaciones complejas puede llegar a ser problemático.

 Seguro que has observado personas que:

  •   Les da miedo expresar su opinión ¿qué pensará su pareja?, ¿ y si le parece mal?
  • Si su pareja les propone algo dejan todas las actividades que están haciendo para acudir con ella.
  • Están anuladas.
  • Necesitan una constante atención por parte de su pareja, si no se sienten mal. En muchas ocasiones la atención es con insultos, faltas de respetopero es atención (al menos no se encuentra sola).
  • Harían cualquier cosa porque su pareja no les abandone. Solamente pensar en ello les produce un gran sufrimiento.
  • Necesitan saber en todo momento donde se encuentra su pareja, con quién está, qué hacesi no se encuentran mal.
  • Se sienten desamparadas cuando están solas.
  • Están la gran parte del tiempo preocupadas y tristes
  • Idealizan a su pareja y las escoge con unas características determinadas: ególatras, con gran seguridad en si misma, frías emocionalmente, etc
  • Se quieran y valoran poco.

 Pensamientos de este tipo les viene a la cabeza:

  • Sin ti no soy nadie
  • Todo lo que soy se lo debo a mi pareja
  • Qué voy a hacer sin mi pareja
  • Lo primero es mi pareja
  • Es lo mejor que he tenido en la vida
  • Mi pareja es quien lo sabe todo
  • Soy capaz de cualquier cosa con tal de estar con él

 En definitiva, esto se mantiene porque

  1. Tienen mucho miedo a estar solas: Atribuyen a la soledad una imagen negativa. La soledad como fruto de un fracaso en la relación, en un proyecto en vez de verla como una oportunidad  para conocerse y encontrarse con uno mismo. Es importante vivir con los demás pero es esencial aprender a vivir solo. Somos nosotros mismos la persona con la que estaremos toda la vida.
  2. Han vivido historias de relación de pareja gravemente desequilibradas, o una única relación que ha ocupado la mayor parte de su vida adulta. Experiencias de relaciones de pareja donde el otro se ha instalado en su vida y ha olvidado la suya propia: familia, amigos, conocidos, actividad tanto laboral como de ocioasumiendo como normal conductas que no lo son (faltas de respeto, insultos, vejaciones).
  3. Tienen una baja autoestima- se sienten anuladas por su pareja. No se sienten orgullosas de nada. Tienen una idea errónea sobre su persona y lo que valen. No han reparado en cuales son sus cualidades tanto positivas como negativas. No han dedicado tiempo así misma, a conocerse y valorarse. Esto les impide sentirse satisfechas consigo mismas.

 

Recuerda: Somos nosotros nuestros mejores amigos o enemigos. ¿Por qué no decides quererte?.

 

Leire Bullaín

Leire Bullaín

Si la situación nos desborda no esperemos a encontrarnos con un problema mayor, seamos prácticos y hagamos frente a la situación: en nuestra mano está pedir asesoramiento psicológico.

Leire Bullain: LinkedIn

Psicóloga Sanitaria

Fundación María Jesús Álava Reyes: 91 083 77 81

lbullain@fundacionalavareyes.com