No digas mañana… Hoy es tu día!! Por Matilde Brox

¿Eres de los que dejan todo para el último día?, ¿no va contigo ese refrán que dice no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy?

proactividad

¿Te reconoces en las líneas siguientes?

  • ¿Resuelves las gestiones cuando está acabando el plazo?
  • ¿Tienes tareas pendientes y siempre las dejas para otro momento que nunca llega?
  • ¿Te justificas diciendo que esa tarea no puedes hacerla porque tienes demasiado en qué ocuparte?
  • ¿Siempre te surgen otras cosas urgentes?
  • ¿La tarea es muy difícil y no sabes cómo abordarla?
  • ¿Dices que te pondrás a ello en cuanto puedas acabar el resto de cosas?

Esta costumbre de diferir y posponer se conoce como procrastinar, es un hábito que consiste en aplazar las tareas y dedicarse a otras, que suelen ser más fáciles o más agradables.

¿Cuáles son las causas?

Detrás del comportamiento de dejar “para mañana”, hay una lista de características personales que nos llevan a actuar así:

  • Falta de organización.
  • Un patrón de perfeccionismo que requiere emplear mucho tiempo en la planificación o realización de la acción.
  • Miedo al fracaso y a recibir críticas negativas.
  • Desmotivación ante una tarea obligatoria que no es atractiva para nosotros.
  • Dudas sobre nuestra propia capacidad.

Consecuencias

  • Indecisión, cúmulo y saturación de tareas.
  • Profundo malestar, ansiedad, culpa y estrés.
  • No lograr tus metas u objetivos.
  • Ganar mala fama o perder la confianza de la gente que te rodea.
  • Perder tu autoestima.

¿Qué puedes hacer para superarlo?

  • Intentar romper el círculo vicioso que se produce cuando evitas hacer la tarea ya que el no actuar te produce mucha ansiedad, acumulas el trabajo, te bloqueas, te paralizas y te resulta más difícil intervenir y ponerte a trabajar.
  • Vamos a ser proactivos a la hora de encarar los asuntos pendientes, nos ocuparemos en vez de preocuparnos.

¿Cómo?

  1. Identifica estas conductas en ti y sé consciente de tu patrón de actuación. ¿Cómo me comporto en mi día a día?, ¿ante qué tipo de problemas o situaciones dejo pasar el tiempo sin hacer nada? ¿Qué estoy evitando al no ocuparme de la tarea? ¿Cuáles son las causas que no me dejan actuar? Te puede servir llevar un diario donde anotes lo que va ocurriendo.
  2. Piensa en las ventajas de actuar antes, ¿reconoces oportunidades perdidas por haber actuado tarde? ¿Qué ventajas puedes obtener si te mueves y haces las cosas con tiempo suficiente? ¿Ganarías al menos tranquilidad y control sobre la situación?
  3. Aprende a priorizar, esto supondrá que haya tareas que tendrás que aparcar y también decir que no a otras.
  4. Aprende a distinguir lo importante de lo urgente.
  5. Planifícate, pero no pienses en ello en exceso, no esperes a que te llegue la inspiración.
  6. No hables, mejor actúa, ponte manos a la obra ya.
  7. No caigas en la tentación del teléfono móvil, internet, televisión, etc. apártalos porque crean adicción y te pueden hacer perder mucho tiempo.
  8. Comienza a trabajar tan solo unos minutos, habrás roto el hielo y el miedo a empezar desaparecerá, una vez que lo has iniciado ya será más fácil.

¿Te cuesta ponerte en marcha? vamos! podemos ayudarte con esos primeros pasos, no dudes en contactar con nosotros en el teléfono 91 083 77 81.

Matilde BroxMatilde Brox Gómez

Psicóloga sanitaria M 29186

mbrox@fundacionalavareyes.com

Fundación Mª Jesús Álava Reyes

Convertimos el “Blue Monday”, el lunes más triste del año, en un día feliz. Colaboración con Agencia EFE

El “Blue Monday”, este año el lunes 16 de enero, está considerado el día más triste del año por una fórmula matemática donde se incluyen tres factores: el clima, la cuesta de enero y el abandono de nuestros propósitos de año nuevo. En EFEsalud queremos acabar con la tristeza y dar paso a la felicidad. ¿Cómo combatir la tristeza?, ¿Cuáles son las claves para alcanzar la felicidad?, ¿Cómo hacer mis metas realidad? y ¿Cómo mantenerme feliz?

Si pensamos en los tres agentes involucrados en esta fórmula, sí que nos suelen afectar normalmente porque no sentimos lo mismo cuando hace sol que cuando llueve; el buen tiempo hace que nos apetezca salir más a la calle.

Disfrutemos del clima, sea cual sea. EFE/Miguel Angel Molina

En el caso de los propósitos, sí que es verdad que los arrancamos con mucha energía y poco a poco se van diluyendo pero…¡Sólo estamos en la tercera semana del mes, así que paciencia!; y en tercer lugar, la cuesta de enero es normal porque venimos de las Navidades donde hay muchos gastos, pero tranquilos que ya queda poco para cobrar.

EFEsalud ha hablado con tres psicólogas para tratar este tema, queremos darle la vuelta a la tortilla y convertirlo en un día feliz, o aunque sea, en un día donde no os sintáis tristes con todas estas recomendaciones.

Circunstancias externas

Silvia Álava, psicóloga de la Clínica Álava Reyes, garantiza que estos factores no nos tienen por qué afectar porque “las variables de la felicidad están siempre en uno mismo y en la forma de interpretar la vida”.

“Los últimos estudios dicen que las circunstancias externas sólo tienen un 10% de peso en nuestra felicidad. Y un porcentaje importante, un 40%, depende de mi actividad emocional y de las cosas que yo haga para estar feliz”, cuenta la experta.

No tenemos que pensar que porque sea “Blue Monday” y exista una fórmula matemática, realmente será el día más triste del año porque siempre va a depender “de cómo cada uno interprete la realidad”.

¡A por él LUNES!

Además de todos esos factores, es Lunes y  es una excusa más para ser un “mal día” porque es el inicio de la semana de trabajo.

Sonríe. EFE/Narendra Shrestha

Depende de “cómo te tomes las cosas”, si eres una persona negativa que piensa: “qué mal, otra semana por delante, ya se ha acabado lo bueno”, evidentemente se te hará un día muy complicado.

Silvia Álava recomienda no ser ni negativos, ni positivos, sino que seamos neutros: “Lánzate mensajes objetivos como es lunes y tengo que trabajar y así no tendrás ansiedad ni tristeza. Debemos decirnos que aunque sea lunes, no quiere decir que sea un mal día o que vaya a ser peor que otros”.

Controlar la ansiedad

La ansiedad se puede controlar con 2 pasos; según la experta debemos ser capaces de:

  1. Saber qué pensamientos son los que han generado esa tristeza o ansiedad.
  2. Hacer unos “procesos de recovery” para recargar las pilas. “Cada persona tiene que ver qué le hace sentir mejor: hacer deporte, llamar a los amigos, disfrutar de mi hijo/a, hacer meditación personal, etc”, explica la psicóloga.

“La cuestión es buscar pequeños momentos en el día para que nos retroalimentemos en positivo y que nos sirva para buscar fuerzas y energías”, detalla Silvia Álava.

Cómo alcanzar la felicidad

Se han estudiado bastante cosas que son precursoras de la felicidad pero “no hay una clave para conseguirla, porque cada uno tiene su propia llave de la felicidad”, explica la psicóloga Silvia Álava.

Una mujer corre por un parque. EFE/Franck Robichon

Hay cosas que nos hacen sentir mejor y más felices como:

  • Ser agradecido: cuando una persona hace algo por ti y lo agradeces de verdad, te hace sentir mejor.
  •  Hacer cosas por los demás: cuando hacemos cosas por los demás, nos sentimos más felices.
  • Practicar deporte: nos ayuda a segregar endorfinas para sentirnos más felices.
  • Respetar los hábitos de sueño y de vida sana: dormir y comer bien son básicos para la salud y para la felicidad.

Metas claras

Judit March, psicóloga de la clínica JM Psicologia y experta de Doctoralia, asegura que debemos diferenciar entre propósitos y metas. “Los propósitos son conceptos ambiguos y difusos, nos ayudan más a progresar las metas u objetivos claros y concretos”.

Da una serie de pautas, para que hagamos de esas metas una realidad:

  • Deben ser metas factibles,  por las que podamos luchar por ellas.
  • Deben ser específicas porque si son difusas, las terminaremos desechando. “Por ejemplo, si uno se propone ir al gimnasio es importante concretar bien los días en los que se irá a entrenar”.
  • No se debe perder de vista la realidad y asegurarnos de que existen probabilidades de que nuestros objetivos se cumplan.
  • Debemos ponernos una fecha límite para saber bien qué plazo tendremos para conseguirlos y favorecer la motivación.
  • Nuestros objetivos han de ser evaluables para controlar si los estamos cumpliendo de verdad o si necesitamos cambiar de estrategia para lograrlos.

Motivación, a fondo

La motivación no debe faltar a la hora de alcanzar nuestras metas, March asegura que existen tres grandes “saboteadores” de nuestra motivación que nos alejan de nuestros objetivos:

EPA/MAST IRHAM

  1. La hiperexigencia: “las personas demasiado exigentes consigo mismas, se sabotean solas si no hacen todo perfectamente bien. Hay que darse el permiso a fallar un día en la meta, pero nunca dos. Cuando estés agotado, descansa y después vuelve a abordar el tema con perspectiva”, aconseja la psicóloga.
  2. El miedo: es normal experimentar inquietud cuando nos disponemos a conseguir algo que se encuentra fuera de nuestra zona de confort, pero debemos superarlo.
  3. La procrastinación: consiste en ir retrasando las tareas necesarias para llegar a nuestro objetivo, y es la culpable de que año tras año repitamos los mismos propósitos en nuestra lista. Una buena estrategia es empezar con la parte más sencilla de la tarea hasta finalizarla.

Alejar los pensamientos negativos

Lecina Fernández, psicóloga clínica y directora del Laboratorio de Ilusión, explica que “la tristeza es lo que más se aleja de la ilusión y que aunque estemos tristes, algo tan simple como buscarla será importante para que combatirla.

EFE/SÓLO USO EDITORIAL

Afirma que podemos alejar los pensamientos negativos “con otros que nos enfoquen hacia nuestro horizonte y nos ayuden a saltar los obstáculos” a través  de la construcción y vivencias de ilusiones.

Para estar en un estado de bienestar emocional estable en el tiempo, Lecina Fernández, insiste en que la clave reside en “mantener viva la ilusión”.

¿Su receta? Dedicarnos “un minuto de ilusión cada día, para pensar, estimular y recuperar nuestro interior”.

Cómo descubrir la mentira. Mª Jesús Álava Reyes para la Agencia EFE

Cómo descubrir la mentira

La mayor parte de las mentiras, en más del 50 por ciento de los casos, se quedan sin descubrir. Y esto se debe tanto a la dificultad para detectar señales eficaces de mentira, como a la tendencia de las personas a juzgar los mensajes como ciertos. Estas son las claves para desenmascarar al mentiroso

Otras noticias

EPA/BIZUAYEHU TESFAYE/ POOLEPA/BIZUAYEHU TESFAYE/ POOL

La psicóloga María Jesús Álava Reyes en su libro “La verdad de la mentira” (La esfera de los libros) asegura que, aunque todos mentimos cada día con más o menos frecuencia, no existen demasiados indicadores eficaces en la detección del engaño e, incluso en algunos casos, un gesto puede indicar justo lo contrario. Por lo que entra en juego la subjetividad.

Estos son algunos de los indicadores objetivos (reales) más frecuentes cuando se miente:

  • Elevación del tono de voz
  • Periodos de latencia
  • Duración de las pausas
  • Frases negativas
  • Inmediatez

Y estos son los indicadores objetivos (reales) menos frecuentes cuando se miente:

  • Movimientos de manos y dedos
  • Movimientos de piernas y pies
  • Lentitud en las respuestas

Los estudios que la directora del Centro de Psicología Álava Reyes cita en su libro aseguran que la tasa general de detección de mentiras en la población general oscila entre el 50 y el 55%. Eso significa que la mitad de las mentiras ni tan siquiera las percibimos.

La capacidad de detección de una mentira se incrementa cuando las personas se conocen o cuando la motivación del mentiroso es muy elevada, para sacar un beneficio o prevenir consecuencias importantes.

La psicóloga María Jesús Álava Reyes con su libro "La verdad de la mentira". Foto: La esfera de los libros

La psicóloga María Jesús Álava Reyes con su libro “La verdad de la mentira”. Foto: La esfera de los libros

Cómo se pueden identificar las mentiras

  1. Por los esfuerzos para no ser detectados: Por ejemplo, cierta rigidez en el tronco y las extremidades para no parecer inquieto puede dar lugar a elevar el tono de voz.
  2. Por la activación emocional que se produce durante la misma: El riesgo a ser descubierto o el sentimiento de culpapuede ser un activador emocional, aunque no siempre son buenos indicadores.
  3. Por la sobrecarga cognitiva: Se produce cuando se trata de mantener dos tipos de información o contenidos activos en la memoria de trabajo al mismo tiempo. En el caso de la mentira implica mantener la información falsa y verdadera a la vez.

Otras de las conductas no verbales indicativas de engaño que se citan en “La verdad de la mentira” son, por ejemplo, cambios en las pupilas; nerviosismo; tensión; indiferencia/despreocupación; tensión vocal…

Todos esos factores hacen que unos mientan mejor que otros. Es decir, quien mejor controle sus recursos cognitivos y emocionales, mejor mentirá. Y en ello también juega un papel importante la práctica, cuando mentimos con frecuencia mentir resulta más fácil.

También hay quien detecta la mentira antes que otros. Y en eso las mujeres llevamos la delantera.

“La mujeres tienen mayor sensibilidad y aversión a la mentira; tienden a percibir la mentira como algo más inaceptable que los hombres, con independencia de que se trata de sus parejas o amigos. Además, sus reacciones emocionales son más intensas al descubrir la mentira en las mujeres”, señala María Jesús Álava citando un estudio de 2009.

Las personalidades suspicaces son mejores detectores de la mentira, pero también peores detectores de la verdad. También los estados de ánimo influyen en la capacidad para desenmascarar al mentiroso, siendo las personas con tendencia a la negatividad más hábiles que las “felices”.

Clasificación de las mentiras

Aunque existen varias clasificaciones de la mentira, esta es la clasificación en función del objetivo:

  • Mentiras sociales: excusas inocuas y pretextos del día a día.
  • Mentiras narcisistas: omisiones y exageraciones para evitar la vergüenza.
  • Mentiras psicopáticas: persiguen un objetivo para la gratificación de quien miente, bien sea material o sensual.
  • Mentiras patológicas: incapacidad para decir la verdad, generalmente ligadas a un rechazo de la realidad.
  • Mentiras para salvar la vida: para evitar un daño importante.
  • Mentiras de trabajo: forman parte del trabajo de la persona.

Errores a evitar

Estas son algunas de las advertencias que la psicóloga, también presidenta de Apertia-Consulting María Jesús Álava desarrolla en su libro:

  1. No ser ingenuo: la mayoría de la gente miente todos los días.
  2. No te engañes permitiéndote mentir en pequeñas cosas: las grandes mentiras de nuestra vida empiezan por pequeñas mentiras en nuestro día a día.
  3. Internet: cuidado con los embaucadores, no te relajes con lo que te suena bien.
  4. Si no estamos atentos a las mentiras, viviremos una irrealidad que, tarde o temprano, puede estallar.
  5. No permitas que te engañen por debilidad o por una mal entendida generosidad.

Reglas de oro a seguir

Y unos consejos para terminar:

  • La mayoría de las mentiras no se producen por altruismo, sino por egoísmo.
  • Si queremos descubrir la mentira hay que estar en guardia.
  • La verdad puede traer sorpresas, la mentira sufrimiento.
  • No contestes a todas las preguntas que se te hagan de forma indiscreta o impertinente. Preservar la intimidad no es mentir.

FUENTE: Agencia EFE 

¿Será envidia…? por Paula Hernández

envidiaCristina ha estudiado publicidad y terminó la carrera hace dos años. Con frecuencia queda con sus amigas de la universidad y se van poniendo al día de sus progresos profesionales. La última vez que lo hicieron, su amiga Julia les contó que había encontrado empleo en una importante multinacional que se dedica a publicidad. Mientras lo contaba, Cristina no sintió ningún tipo de alegría, sonreía pero a la vez pensaba “¡Qué envidia! No me puedo creer que a ella le hayan contratado y a mí no, cuando mis notas siempre eran mejores”

Hoy Jaime ha bajado a desayunar con su compañero de trabajo Alberto. Mientras tomaban un café, Alberto le anuncia que ha recibido la gran noticia de que va a ser ascendido. Jaime le comenta que se alegra muchísimo por él aunque siente un poco de “envidia sana”.

Carlos y Diana son pareja desde hace 5 años. El año pasado se casaron y desde entonces buscan un bebé. Han recibido la llamada de unos primos de Carlos para anunciar que van a ser padres. Cuando Carlos cuelga el teléfono, Diana preocupada pregunta qué ocurre y Carlos le cuenta la noticia que le acaban de dar. Ambos conversan sobre lo injustas que son las cosas y la envidia que sienten hacia sus familiares.

Experimentar situaciones como las comentadas con anterioridad es algo frecuente y por las que todo el mundo pasa en algún momento. Desde pequeñitos, aparecen situaciones como estas, un niño tiene el juguete que yo quiero o mis padres no me dejan tener un perrito como el de mi amiguita. Conforme vamos creciendo, van apareciendo otras que también nos generan malestar. Lo que tienen en común todos estos casos es que detrás de ello se esconde la ENVIDIA.

La envidia es universal y en menor o mayor medida nos hace sufrir, puesto que al darnos cuenta de que el otro tiene algo que quiero (ya sea un rasgo deseable de belleza o inteligencia, éxito o popularidad, bienes materiales, etc.) me genera frustración. Se trata de una emoción, es decir, un estado afectivo que experimentamos y que va acompañada de ciertos cambios orgánicos, influidos por la experiencia.

Es importante distinguir la envidia de los celos, ya que en el caso de los celos por lo general están involucradas tres personas y la persona afectada por los celos está respondiendo a lo que percibe como una amenaza que un tercero representa para una relación que considera valiosa.

En cuanto a las diferencias entre la envidia y la envidia sana, tenemos que dejar de engañarnos y darnos cuenta de que NO existe tal diferencia, es la forma “bonita” de llamar a la envidia.

Cómo hace frente a la envidiaenvidia

  1. Cuando te compares con otro, hazlo en todas las áreas de tu vida. Tendemos a compararnos en aquellos aspectos que consideramos que se encuentran dañados, pero ¿y el resto? ¿Es posible que a la amiga de Cristina que acaba de ser contratada en una gran empresa le vaya muchísimo mejor que a ella en todos los ámbitos de su vida? ¿O que Alberto no tenga problemas en otras áreas? ¿Puede que los primos de Carlos no se enfrenten a otras dificultades en sus vidas?
  2. Cambia la forma de ver las cosas. Cuando nos dejamos guiar por emociones negativas como la envidia, nos sentimos mal, pero ¿y si nos alegramos por los demás? Sentir una emoción positiva, nos hará estar mejor. En estas situaciones pues darte mensajes como “ No te dejes llevar por la envidia, si para la otra persona es positivo, me alegraré por ella”.
  3. Aprende a relativizar. Dibuja una escalera y ves colocando las siguientes palabras en los diferentes peldaños: en el primer “neutro”, en el segundo “molesto”, en el tercero “desagradable”, en el cuarto “horrible”, y en el último “terminal”. Ahora sitúa la situación por la que has sentido envidia en uno de estos escalones, ¿realmente es tan relevante como pensabas en un inicio?
  4. Reflexiona sobre el tema que ha causado la envidia. Entre las funciones de las emociones se encuentra que son una señal para nosotros mismos, que nos preparan para la acción y que evalúan si las cosas nos van bien. Coge un papel y un lápiz y dedica tiempo a esta tarea.
  5. Ahora que ya has reflexionado ¿realmente quieres lo que la otra persona tiene o esto ya no es tan importante para ti? Si lo sigue siendo, pasa al punto 5, si ya no lo es, aprende de la situación que has vivido para enfrentarte en un futuro a otras similares que puedan aparecer.
  6. Manos a la obra. Quizás sea el momento de pasar a la acción, antes de ello vamos a evaluar qué necesitamos y qué nos falta para conseguir lo que queremos. ¿Lo tenemos claro? ¡Pues adelante!

 

Recuerda: A veces pasamos por momentos en nuestras vidas en los que superar determinadas situaciones puede costarnos más de lo que en un principio pensábamos, si estás en ese punto, ¡pide ayuda profesional! No dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Paula HernándezPaula Hernández García

Psicóloga Sanitaria

Fundación María Jesús Álava Reyes: 

91 083 77 81

phernandez@fundacionalavareyes.com

Consultorio de Mª Jesús Álava en el Diario 20 Minutos

Consultorio de Psicología 20 MinutosBienvenidos al consultorio, atendido por la psicóloga María Jesús Álava, del Centro de Psicología Álava Reyes (http://www.alavareyes.com).

Podéis dejar vuestras preguntas en el diario 20 Minutos y María Jesús Álava se encargará de dar respuesta a las dudas los viernes entre las 10 y las 11 horas. Muchas gracias por vuestra participación.

Ver las preguntas de hoy pinchando aquí

Sobrevivir a las vacaciones con mi pareja. Por Leire Bullain

Ahora que están próximas las vacaciones me gustaría hacer referencia a la relación de pareja en esta época estival.
Vacaciones en pareja
Seguramente te has preguntado en más de una ocasión por qué al volver de las vacaciones siempre hay alguien que se separa; amigos, conocidos, famosos…y, ¿si este año me toca a mi?
Las estadísticas nos dicen que 3 de cada 10 parejas que se separan deciden poner fin a la relación después del verano. Si durante el resto del año trabajamos para que la pareja no se deterioré no formaremos parte de esos números pero si no lo hacemos pasaremos a engrosar ese número de parejas que decide terminar con su relación.
Si las cosas no funcionan entre los dos las vacaciones potenciarán el malestar en la relación y acelerará el proceso de la ruptura.
Veamos cuáles pueden ser los motivos por los que al final del verano muchas parejas ponen fin a su relación:
  • Se pasa de vivir unas horas al día  o incluso ninguna  a estar todo el día juntos. La convivencia intensa será el gran chivato de la falta de comunicación y de los problemas sin solucionar a lo largo del año. Las obligaciones y responsabilidades de las que nos hacemos cargo durante el invierno van despistando los problemas de pareja. Los conflictos saldrán a relucir y habrá más tiempo para discutir. Tal vez no sea necesario compartir todo el tiempo entre los dos. Busquemos un tiempo para cada miembro de la pareja y demos importancia a la calidad no a la cantidad.
  • En ocasiones, las vacaciones nos ofrecen una serie de situaciones estresantes para las cuales es conveniente estar preparado. Convivir en espacios pequeños, cambios bruscos de climatología, perdidas de maletas, largas esperas en aeropuertos, carreteras, etc. Negociemos en función de los gustos de los dos. Si buscas tranquilidad, tratemos de evitar al máximo los imprevistos y ajustemos expectativas.
  • Si la convivencia a lo largo del año no es buena y  a este hecho le añadimos que compartiremos las vacaciones con los suegros u otros familiares con los que la relación no es especialmente buena… el resultado puede ser “la gota que rebosa el vaso”. Es importante buscar un espacio de intimidad para la pareja.
  • La rutina del día a día proporciona una estabilidad emocional a las personas (un horario fijo, papeles definidos en el ámbito laboral y domestico…) que no está presente en el periodo estival. Los cambios que se producen durante las vacaciones requieren de una adaptación para la cuál no todas las personas están preparadas. Estemos atentos de cómo nos influye a nosotros esto y realicemos el reajuste familiar    necesario (definamos la tareas domésticas, fijemos unos horarios de comidas y sueño, establezcamos actividades placenteras…)
  • Tomar referencias “falsas” de otras parejas. El periodo estival es un gran momento para poder relajarse y mostrar el lado más atento y divertido de la persona. Pensar que “los otros están siempre así y no tienen conflictos entre sí es una irrealidad”. Plantearnos ese objetivo nos originará frustración y malestar en nuestra pareja. Fijémonos un objetivo realista.
Las vacaciones pueden ser una magnifica oportunidad para hacer fuerte nuestra pareja y recargar pilas para los momentos difíciles que se presenten el resto del año.
Para lograr una buena relación hay que trabajar el cuidado y las atenciones día a día y en ambos sentidos. Si esto no se da y la solución es la ruptura no lo vivas como un fracaso, acéptalo. Puede ser una gran ocasión para vivir de una manera distinta y conocernos mejor a nosotros mismos.
Leire Bullaín

Leire Bullaín

Si la situación nos desborda no esperemos a encontrarnos con un problema mayor, seamos prácticos y hagamos frente a la situación: en nuestra mano está pedir asesoramiento psicológico.

lbullain@fundacionalavareyes.com
Tfno. 91 083 77 81

Resiliencia. ¿Por qué nos caemos? para aprender a levantarnos. Por Gema Valenzuela

¿Por qué unas algunas personas, bajo parecidas circunstancias muy adversas, salen adelante y otras no? ¿Qué hay detrás de un adulto saludable a pesar de haber pasado situaciones traumáticas en su infancia?

Resiliencia

Desde la psicología tradicional se ha estudiado con más frecuencia la enfermedad del ser humano, sus causas, síntomas y tratamiento. Sin embargo, en los últimos años, está cobrando mucha fuerza el estudio de la otra cara de la moneda, es decir, el crecimiento a pesar de las circunstancias, la salud emocional y capacidad de superación.

El término resiliencia, procede del latín, de la palabra «resilio», que significa volver de un salto, resaltar, rebotar. Si miramos los diccionarios, veremos que el concepto viene de la física, definiéndose como “capacidad de un material para recuperar su estado inicial después de un golpe”.

Todos en algún momento podemos vernos afectados por sucesos dolorosos y más o menos traumáticos, como la muerte de un ser querido, un despido, divorcio o enfermedad. En estos momentos se pone a prueba nuestra capacidad de superación cuando, después del sufrimiento natural que conlleva este tipo de situaciones, nos levantamos y seguimos adelante o nos hundimos y empezamos a pensar cosas como “todo me pasa a mí” “no tolero que el mundo sea tan injusto” etc. La persona resiliente toma el primer camino. Además de curarse la herida, estas personas sufren una transformación que les vuelve más fuertes aún que antes del suceso doloroso.

Las investigaciones revelan que hay más personas resilientes de lo que podríamos pensar. Quizá tú seas una de ellas y aún no lo sabes. Veamos algunas características relacionadas con la resiliencia:

–          Locus de control interno: Este concepto se refiere a la sensación de que formo parte de lo que ocurre a mi alrededor para ponerlo a mi favor. Las cosas no dependen del azar ni de la mala o buena suerte si no de mí mismo. Las personas resilientes piensan que pueden cambiar las cosas para que les vaya mejor.

–          Percepción de apoyo social y ser querido: No es tan importante el número de gente que tengamos a nuestro lado sino la sensación de cariño y apoyo con la que vivamos nuestras amistades.  Las personas resilientes mantienen relaciones saludables con los demás.

–          Confianza: Confiar en tu potencial y ser consciente de tus limitaciones es fundamental para sobreponerte a situaciones difíciles, para aprender (no castigar) si hemos hecho algo mal y también poder premiarnos por los logros conseguidos o el esfuerzo realizado en el camino.

–          Capacidad de adaptarse a los cambios: Las personas resilientes mantienen la capacidad de adaptarse a lo que ocurre a su alrededor. A pesar de tener las ideas claras sobre lo que quieren y lo que son, pueden flexibilizar sus metas y ver el cambio como una oportunidad de crecimiento.

–          Gratitud: Existen numerosos estudios que relacionan la fortaleza de la gratitud, con salud mental y felicidad. Poder dar las gracias sin necesidad de que ocurran hechos extraordinarios, tiene grandes beneficios psicológicos y físicos. Las personas resilientes mantienen una actitud ante la vida positiva y tienen la capacidad de agradecer pequeños detalles.

 Aunque hay algunas variables relacionadas con la resiliencia con poco margen de cambio, como la inteligencia o tener un temperamento tranquilo, es decir, tener “buen carácter”, esta capacidad la podemos poner en práctica y desarrollarla. Recuerda que las personas resilientes no nacen, se hacen y por tanto cada día tienes una nueva oportunidad para sobreponerte a la vida.

voluntad.

Gema ValenzuelaSi quieres realizar alguna consulta en relación a tu relación de pareja, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Gema Valenzuela

Psicóloga Sanitaria

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Cómo modificar las creencias sobre nuestra imagen corporal. Por Paula Hernández

Se acerca el verano y con ello un aumento de las preocupaciones sobre nuestro aspecto físico.

Muchas veces la forma de conseguir ese físico ideal no es la más adecuada y dejamos que nos afecten nuestras creencias sobre la imagen corporal descuidando algo fundamental para nuestro bienestar tanto físico como psicológico, la dieta mediterránea.

CÓMO MODIFICAR LAS CREENCIAS SOBRE NUESTRA IMAGEN CORPORAL

Estas creencias  sobre la imagen corporal, pueden hacer que saquemos conclusiones erróneas como “los hombres no me piden salir por mi peso”, “las mujeres no se van a fijar en mí”… y en numerosas ocasiones no coinciden con la realidad. Además, una imagen corporal negativa influye en la forma global de vernos, de modo que lo utilizamos para autoevaluarnos y esto puede llevar a dañar nuestra autoestima.

Es fundamental que este tipo de creencias autodevaluadoras o pensamientos automáticos los convirtamos en pensamientos más funcionales y precisos. Al tratarse de pensamientos que se encuentran profundamente arraigados, no debemos asustarnos si al principio no nos resulta fácil crear nuevos pensamientos, requiere práctica.

Una forma de realizar el cambio de pensamientos podría ser:

  1. Detecta el pensamiento automático o creencia autodevaluadora y registrarlo.
  2. Observa los efectos del pensamiento en tus sentimientos y conductas. “¿Cómo me siento cuándo pienso así?”, “¿Cómo me lleva actuar esta forma de pensar?”
  3. Replantea ese pensamiento en forma de hipótesis que pueda probarse y busca evidencias a favor y en contra. Por ejemplo, si pensamos “todos van a pensar que estoy gordo o gorda” podemos preguntar a conocidos qué opinan sobre nuestro peso.
  4. Reflexiona sobre la funcionalidad del pensamiento, para ello podrías hacerte preguntas como: “¿me ayuda a conseguir mis objetivos?”, “¿me ayuda a sentirme bien?”
  5. Ahora vamos a pensar de otra forma, busca alternativas a ese pensamiento. Para acabar con esos pensamientos, tenemos que construir otros más positivos y que no nos permitan cometer errores.

Por otro lado, no debemos olvidar la importancia de los beneficios que la dieta mediterránea tiene, puesto que entre otros, ayuda a prevenir el deterioro cognitivo y las demencias. Se ha demostrado que este tipo de alimentación es beneficiosa para la salud del cerebro, del corazón y para prevenir enfermedades asociadas a riesgos vasculares como la hipertensión, la diabetes y el sobrepeso, afecciones que se asocian también a un mayor riesgo de deterioro cognitivo.

Por tanto, es fundamental tener presentes las bases de la dieta mediterránea para dar los mejores alimentos a nuestro cerebro:

  • Frutas, verduras, legumbres, pescado y cereales integrales.
  • Aceite de oliva virgen extra (u otras grasas no saturadas como las que proporcionan los frutos secos) como fuente principal de grasas.
  • Legumbres y pescado dos veces por semana.
  • Consumo escaso de sal y dulces.
  • Evitar conservantes y colorantes, optando por una cocina lo más natural posible

¡Manos a la obra, ahora toca cuidarse tanto por fuera como por dentro!