Los padres perfectos… ¿existen? Por Sara Ríos

¿Estaré siendo demasiado duro con él? ¿Será culpa mía que sea tan malo en los estudios? ¿Lo estaré haciendo bien? Continuamente, llegan a consulta padres excesivamente culpabilizados y desesperados por no ser capaces de ayudar a sus hijos, porque pierden la paciencia fácilmente con ellos o porque piensan que lo que les pasa a sus hijos se debe a comportamientos o comentarios de ellos.

padres perfectos

Es cierto que en ocasiones esto puede ser verdad, puede que pierdan los nervios rápidamente o que, de vez en cuando, les griten o pongan castigos excesivos. Sin embargo, cuando llegan muy preocupados por si están o no influyendo en el problema, lo primero que se le suele dejar claro, es que los padres NO SON PERFECTOS. De hecho, el ser humano por naturaleza no lo es. Todos perdemos los nervios en algún momento y, a veces es difícil aguantar las ganas de gritar a nuestros hijos.

Al nacer, los niños no vienen con un manual de instrucciones bajo el brazo, por lo que es normal que haya situaciones que no sepamos abordar correctamente, todos nos equivocamos. Además, hay situaciones que aunque un amigo nos cuente que con su hijo funciona, puede que con el nuestro no sea así. Por tanto, no hay que culpabilizarnos cuando no podemos pasar tiempo excesivo con ellos porque estamos trabajando, porque un día le damos más dulces de los que nos recomiendan, porque no hacemos lo mismo que hacían nuestros padres con nosotros,…

Sin embargo, es natural estar preocupados por no saber cómo manejar algunas situaciones. Lo primero a tener en cuenta, es la importancia que tiene reconocer esto ya que es un paso muy importante para detectar el problema y ponerle solución de una manera más efectiva.

A continuación, se proponen algunos consejos que son recomendables tener en cuenta a nivel general:

  • Cuanto más les gritamos y más nos enfadamos, peor nos sentimos nosotros y menos efectivo es. Por lo que intentemos estar en esos momentos serios y firmes pero sin entrar en discusiones ni gritos.
  • Igual que los padres no son perfectos, los hijos tampoco lo son. Por tanto, evitemos ponerles etiquetas negativas del tipo “eres un torpe”, “eres el peor de la familia”,…
  • Es importante poner límites y normas a los niños para que aprendan a autocontrolarse y a enfrentarse al mundo que les rodea lleno de normas.
  • A pesar de que a veces los niños tengan comportamientos negativos, es importante reforzarles cuando hacen las cosas bien. (“Me gusta mucho cuando me ayudas”, “¡qué bien lo haces!”, “¡Me gusta cuando te portas así de bien!”).
  • Cada niño es un mundo, por lo que a lo mejor lo que funciona para algunos, no es efectivo para otros, por lo que no hay que frustrarse si lo que nos recomiendan los demás que hagamos no nos funciona.

Finalmente, un último consejo: si, a pesar de intentar esto seguimos sintiéndonos inseguros con lo que hacemos o no somos capaces de controlar los gritos y lo pasamos mal, no hay que dudar en acudir a un especialista que nos ayudará a encontrar la solución. Pero recordemos: NO EXISTEN LOS PADRES PERFECTOS NI TAMPOCO LOS HIJOS PERFECTOS, así que no hay que ver como una debilidad pedir ayuda a un especialista; todo lo contrario, al hacerlo, lo que estamos intentando es ser buenos padres por preocuparnos en solucionar el problema y que el clima familiar sea mejor.

 

Sara Ríos GilSara Ríos Gil

Psicóloga Sanitaria

Fundación María Jesús Álava Reyes

91 083 77 81

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