María Jesús Álava: “La excesiva permisividad genera más padres perdidos y niños insatisfechos”

ma-jesus-alava“Tenemos a los padres más preocupados de la historia por la educación de sus hijos, pero la sobreprotección que les dan, así como la excesiva permisividad, están haciendo que cada día lleguen a las consultas de los psicólogos, más padres perdidos y niños insatisfechos, tristes, manipuladores e incluso agresivos”, explicó ayer María Jesús Álava.

Esta psicóloga y escritora considerada una de las mayores expertas en la materia y directora de la firma de psicología Apertia, fue la encargada de abrir ayer las Jornadas de Familia, organizadas por la Concejalía de Sanidad del Concello de Ourense y que en su octava edición abordan el delicado tema de la sobreprotección infantil.

Ante un público integrado mayoritariamente por profesores y alumnos de la Facultad de Educación del Campus de Ourense, María Jesús Álava hizo una detenido discurso, en el que basándose en más de 15.000 casos analizados, empezó analizando las causas de la insatisfacción de padres y madres, relacionó la falta de tiempo de los progenitores, y la propia infelicidad laboral y/o anímica de los padres como una de las causas de la creciente insatisfacción de niños y jóvenes, un problema que se agudiza en las consultas de psicología a partir de la franja de los 13 años y abogó por una pautas de educación “equilibrada, pues pasamos del excesivo autoritarismo a la excesiva permisividad y sobreprotección en la educación de los hijos”.

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Las 13 claves que protegen a los adolescentes de conductas suicidas. por Sandra Méndez

AdolescenteLa adolescencia se caracteriza por ser una época de gran inestabilidad. Muchos chicos y chicas deben hacer frente a profundos cambios. La transformación que experimentan sus cuerpos suele venir acompañada de nuevas emociones y, muchas veces, de situaciones adversas, como problemas con la familia, el rechazo del grupo de iguales o una ruptura de pareja. La mayoría suelen experimentar estos cambios con gran malestar. Para ellos, sus problemas suelen ser los más importantes y los viven con especial angustia. A menudo creen que son irresolubles y, desgraciadamente, algunos acaban contemplando la posibilidad de autolesionarse.

Sabemos que el suicidio es poco frecuente en la infancia y adolescencia temprana. Su riesgo se incrementa considerablemente al final de la adolescencia y continúa hasta los 24 años (American Foundation for Suicide Prevention-AFSP, 2010). El hecho de que en los últimos años se haya incrementado el número de casos, lo ha convertido en una prioridad tanto educativa como de salud pública.

¿Cuáles son los factores que protegen a los adolescentes de la tentativa de suicidio y del suicidio consumado?

AdolescenciaSon muchas las causas que pueden llevar a un adolescente a pensar en el suicidio. En una reciente investigación (Sánchez Teruel y Robles-Bello, 2014), se describen algunos factores de protección contra el comportamiento suicida de este colectivo.

  • Desde un punto de vista cognitivo:

  1. Es clave que el adolescente tenga una valoración positiva de sí mismo, a cerca de sus habilidades, capacidades y aptitudes.
  2. Además, es importante que tenga una correcta autorregulación y flexibilidad cognitiva, es decir, que sea capaz de responder a las exigencias de su entorno y regular sus pensamientos y emociones para conseguir los objetivos que se propone.

  • Desde un punto de vista emocional, resulta fundamental:

  1. El autocontrol emocional, que sea capaz de controlar sus emociones en situaciones de peligro, conflicto o incomodidad y que aprenda a identificar, gestionar y manejar el enfado, la frustración y la tristeza como emociones necesarias y adaptativas en determinada intensidad y frecuencia.
  2. La esperanza y razones para vivir, que sea capaz de focalizar el interés en todos aquellos aspectos positivos de la etapa que atraviesa, con el fin de contrarrestar los efectos negativos de las situaciones adversas.
  3. Que tenga habilidades para expresar sus emociones, ya sea de manera verbal o no verbal.

  • Desde un punto de vista conductual, es importante:

  1. Que sea capaz de controlar sus impulsos en situaciones de presión.
  2. Que tenga habilidades para solicitar apoyo y ayuda inmediata cuando la necesite.
  3. Que disponga de habilidades de gestión y resolución de conflictos.

  • Como factores de personalidad, se consideran relevantes:

  1. La empatía. Que pueda ponerse fácilmente y con frecuencia en la piel de las personas que le rodean.
  2. El sentido del humor. Que sea una persona optimista y crea que el futuro le depara más éxitos que fracasos.
  3. La búsqueda del sentido de la vida. Que sea capaz de ver aquellas cosas por las que merece la pena vivir, desde pequeños detalles hasta grandes valores.

  • Los factores externos también influyen. Es esencial:

  1. Que tenga apoyo social y relaciones positivas con la familia, el grupo de iguales y otras personas de su entorno, es decir, que goce de unas redes sociales estructuradas y se sienta parte de un grupo o comunidad.
  2. El fácil acceso a servicios de salud mental y, por el contrario, dificultad para acceder a métodos de suicidio.

Si analizamos todos estos aspectos, nos damos cuenta de que la Inteligencia Emocional es un factor clave de protección contra el suicidio. La tolerancia a la frustración, la capacidad para controlar los impulsos, la gestión y el manejo de emociones adversas y la habilidad para establecer y mantener relaciones sociales en el tiempo son algunas de las características que definen a una persona emocionalmente inteligente y, además, sirven de escudo protector frente a conductas suicidas.

Si quieres desarrollar la Inteligencia Emocional de tus hijos, Gomins® te ayuda a hacerlo de una forma divertida y jugando en familia.

Prevenir hoy para ser más feliz mañana.

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Sandra Méndez

Psicóloga Sanitaria

Fundación María Jesús Álava Reyes

91 083 77 81

smendez@fundacionalavareyes.com

“La sobreprotección probablemente es el principal error de los padres”

La psicóloga desgranó en Orense que ni el estilo “autoritario” ni el “permisivo” son buenos métodos.

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Esta psicóloga advierte de la creciente proporción de niños manipuladores y agresivos por la “falta de consecuencias” en la educación, tanto en casa como en colegios

La psicóloga María Jesús Álava, que acaba de publicar La verdad de la mentira (La esfera de los libros), ha advertido este martes de la creciente proporción de niños manipuladores y agresivos por la “falta de consecuencias” en la educación, tanto en casa como, ocasionalmente, en colegios, y que ha atribuido al cambio de un estilo “excesivamente autoritario” a otro “excesivamente permisivo” centrado en la “sobreprotección”.

“La sobreprotección probablemente es el principal error que cometen los padres”, ha reflexionado Álava, quien ha comentado que, si bien son casi seguro “los más preocupados de la historia de la educación”, lamentablemente “no les están haciendo bien”.

Antes de participar en una conferencia en Ourense titulada Pasarse del padre a la madre, dentro de las octavas Jornadas sobre la “sobreprotección familiar”, ha lamentado “la falta de pautas” y de “normas” por parte de los progenitores, cuyas consecuencias —ha alertado— se están viendo “a posteriori”.

En un estudio de la población, en el que analizaron “más de 15.000 casos problemáticos”, ha señalado que los principales problemas detectados fueron “la falta de tiempo” así como la “falta de pautas, normas y un estilo de vida equilibrado” que permita a los niños aprender a “situarse y prepararse” para la vida.

Por el contrario, ha asegurado que en la sociedad actual, donde cada vez se necesita más inteligencia emocional, “cada vez tienen menos recursos” por el modelo de educación donde “cada vez la proporción de niños manipuladores y tiranos es mayor”.

En este contexto, ha situado el “mal uso de la nueva tecnología” como uno de los principales problemas a afrontar para evitar mayores problemas, y que ha atribuido a la falta de limitaciones.

“No hay ninguna razón para que tenga móvil un niño de seis y siete años ni tampoco para que un adolescente tenga un ordenador en su cuarto”, ha apuntado Álava, quien ha alertado del error que es lanzar un mensaje de que agresividad es diversión, cuando no es así.

 

El Duelo, ese proceso por el que todos pasamos en algún momento de la vida pero que nunca tenemos del todo claro. Por David Lanzas

Querido lector, hoy vamos a hablar del Duelo, ese proceso por el que todos pasamos en algún momento de la vida pero que a veces, por poca información o por exceso de ella (es un tema bastante mitificado en series y películas), no tenemos del todo claro.

duelo

¿Qué me está pasando?

El duelo es una respuesta normal y saludable a una pérdida. Es un proceso que describe las emociones que sientes cuando pierdes a alguien o algo importante para ti. A lo largo de la vida son muchas las situaciones que pueden desencadenar el inicio de un duelo, incluidas los siguientes:

  • La muerte de un ser querido, incluidas las mascotas.
  • El divorcio o cambios en las relaciones, incluidas las amistades.
  • Cambios en su salud o en la salud de un ser querido.
  • Pérdida de un trabajo o cambios en la estabilidad económica.
  • Cambios en la forma de vida, como los que ocurren durante la jubilación o cuando te mudas a un lugar nuevo.

¿Cuáles son las etapas del duelo?

Para lograr elaborar el duelo la mayoría de las personas tienen que atravesar 5 etapas. Dichas etapas fueron descritas por Elisabeth Kübler-Ross, una psiquiatra que identificó las distintas fases por las que pasaban las personas a las que se les había diagnosticado una enfermedad terminal. Actualmente sabemos que estas etapas son comunes para todos los procesos de duelo:

Negación: Esto no está sucediendo. No a mí”. La negación un mecanismo de defensa que las personas utilizamos para protegernos del shock emocional que nos produce una noticia o situación muy dolorosa, dándonos tiempo para ir asimilando nuestra nueva situación sin derrumbarnos en ese mismo instante.

Ira: “¿Por qué está sucediendo? ¿Quién tiene la culpa?”. Cuando somos conscientes de lo que ha ocurrido y del daño que esto nos hace necesitamos encontrar un “culpable”, alguien con quien poder descargar nuestra ira y responsabilizar de todos los acontecimientos. Esto es necesario para que podamos seguir manteniendo la ilusión de que el mundo es un lugar justo . Al culpabilizar a alguien o a algo entendemos que lo que ha ocurrido es consecuencia directa de una acción concreta, haciéndonos sentir mas seguros ya que de lo contrario nos encontraríamos indefensos al ver que cualquier cosa puede ocurrirnos de manera impredecible.

Negociación: Haré un cambio en mi vida solo si con ello puedo lograr que esto no me suceda”. Intentamos por todos los medios cambiar lo ocurrido, negociando con el médico, el jefe, o con Dios para revertir la situación. Esta etapa suele ser la antesala de la depresión ya que cuando gastamos nuestras energías y, tras negociar, vemos que lo que ocurre escapa a nuestro control nos venimos abajo.

Depresión: Ya no me importa”. Atrás quedan todos los intentos por buscar a un responsable o por intentar invertir lo ocurrido, nos quedamos sin fuerzas y nos abandonamos. Dejamos de hacer aquello que antes nos gustaba, perdemos motivaciones y rompemos a llorar. Por muy dramática que parezca esta etapa es del todo necesaria para sanar el dolor ya que si no nos permitimos sentir y expresar tristeza por la perdida, el dolor se quedará dentro y el duelo se puede cronificar. Es importante ir dejando salir todo ese sufrimiento que hasta ahora hemos intentado evitar encarar con las anteriores etapas.

Aceptación: Estoy en paz con lo que está sucediendo”. La aceptación es la calma tras la tempestad, viene cuando ya hemos logrado expresar todo ese cúmulo de emociones y hemos encontrado un sitio para reubicar a esa persona o situación en nuestra historia de vida para poder seguir adelante.

Todos estas etapas y los sentimientos que provocan son normales. Sin embargo, no todas las personas que están atravesando un duelo experimentan todas estas emociones. Y no todas las personas experimentan estas emociones en el mismo orden. También es común volver a pasar por alguna de estas etapas más de una vez. El duelo puede incluir muchas otras emociones e, incluso, síntomas físicos como insomnio, problemas intestinales, etc.

¿Qué síntomas concretos puedo tener en un duelo?

La variabilidad de la sintomatología es grande ya que depende de muchos factores como el tipo de perdida (no es lo mismo perder un trabajo que un familiar), las circunstancias de dicha perdida (una muerte esperada tras un cáncer frente a un accidente de coche), la red de apoyo social (manejar un despido con amigos y familia frente a hacerlo solo), la edad (perder a tu madre cuando tienes 5 años frente a perderla cuando tienes 55), etc.

Los más comunes son los siguientes:

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No hay una forma “adecuada” de hacer el duelo. Cada persona es diferente. Tomate un tiempo para experimentar tu pérdida a tu manera, pero recuerde cuidarte:

  • Habla de cómo te siente con otras personas.
  • Intenta mantenerte al día con tus tareas diarias, así no te sentirás abrumado.
  • Duerme bastante, sigue una dieta bien equilibrada y haz ejercicio regularmente.
  • Evita el alcohol. El alcohol puede hacerte sentir más deprimido.
  • Vuelve a tu rutina normal tan pronto como puedas.
  • Evita tomar decisiones importantes de inmediato.
  • Permítete llorar, sentirte aturdido, enfadarte o sentirte del modo en que te sientas.
  • Pide ayuda si la necesitas.

¿Cuánto dura el duelo?

Nuevamente la duración varía de un caso a otro pero probablemente comenzaras a sentirte mejor dentro de las 6 – 8 semanas. El proceso completo puede durar entre 6 meses y 4 años. Si sientes que tienes problemas para manejar tus emociones, pide ayuda.

¿Cómo distingo la diferencia entre el duelo normal y la depresión?

Los síntomas del duelo y los síntomas de la depresión son bastante similares. Si bien es normal sentirse triste después de una pérdida, los sentimientos asociados con el duelo deberían ser temporales. Si no comienzas a sentirte mejor con el transcurso del tiempo, si tus sentimientos comienzan a perturbar tu vida diaria o si está comenzando a pensar en hacerte daño o en hacer daño a otras personas, habla con un especialista. Estos pueden ser signos de depresión. El psicólogo puede ayudarte a tratar la depresión, de manera que puedas comenzar a sentirse mejor.

¿Cómo sé que estoy elaborando bien mi duelo?

Es posible que comiences a sentirte mejor poco a poco. Por ejemplo, que te resulte un poco más fácil levantarte por la mañana o quizás tengas pequeñas ráfagas de energía. Este es el momento en el que comienzas a organizar tu vida reubicando tu pérdida. Durante un tiempo, es posible que sientas que estas atravesando una serie de altibajos, encontrándote mejor un día, pero peor al día siguiente. Esto es normal.

A la larga, comenzaras a reinvertir en otras relaciones y actividades. No te preocupes si esto te ocasiona sentimientos encontrados, es normal que te sientas culpable o desleal hacia tu ser querido por estar avanzando hacia nuevas relaciones. También es normal revivir algunos de los síntomas del duelo durante los cumpleaños, los aniversarios, las fiestas y otras épocas especiales.

Puedes perder y perderás. Perderás seres queridos. Perderás relaciones importantes. Y, desde luego, perderás salud.

Así que llora, tropieza, levántate, vuelve a tropezar y vuelve a levantarte.

VIVE.
No te pierdas TÚ.

david-lanzasDavid Lanzas Fernández-Martos

Psicólogo Sanitario

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dlanzas@fundacionalavareyes.com

Fundación María Jesús Álava Reyes: 91 083 77 81

Ya está a la venta el nuevo libro de Mª Jesús Álava Reyes: La Verdad de la Mentira

¿Mentimos por costumbre o lo hacemos para protegernos? ¿Quizás para caer bien, impresionar a los que nos rodean o para obtener alguna ventaja adicional? ¿Mentimos por inseguridad, porque tenemos la autoestima baja, por humanidad? ¿O mentimos para esconder algo que hemos hecho mal y manipular a los demás?

María Jesús Álava, autora de La inutilidad del sufrimiento –un verdadero bestseller con más de 300.000 ejemplares vendidos˗ nos sumerge en estas páginas en un mundo tan impactante como desconocido, en el que aprenderemos a detectar nuestras propias mentiras y las de otros.

Pero tan importante como saber por qué mentimos será conocer cómo podemos descubrir a los mentirosos y por qué a menudo nos dejamos engañar. Hay mentiras en el amor, en el trabajo, con los amigos, en la política… que causan un daño emocional y que encierran secretos que conviene –a veces– descubrir.

Desde la psicología podemos aprender a vivir sin que la mentira nos prive de la verdad de nuestra vida.