María Jesús Álava: “El 95% del sufrimiento en las sociedades occidentales es por cuestiones absurdas”

Mª Jesús ÁlavaMARÍA JESÚS ÁLAVA, PSICÓLOGA, La experta, que mañana impartirá una charla dentro de Aula DV, resalta que «la felicidad no es tenerlo todo, sino querer lo que se tiene»

¿Cómo puedo ser feliz? Se trata de una pregunta que se habrá planteado mucha gente. Las pautas para ello las aportará mañana la psicóloga María Jesús Álava en su charla ‘Las tres claves de la felicidad’, dentro de la iniciativa Aula DV y los Cursos de Verano de la UPV/EHU. La cita se desarrollará, a las 18.00 horas, en el Palacio Miramar y para asistir resultará necesario una invitación que se podrá adquirir en la web http://www.uik.es.

– ¿Se puede ser feliz siempre?

– La felicidad se puede definir como momentos muy intensos de una sensación maravillosa, pero no puede ser constante. Hay personas que pueden estar generalmente bien, sobre todo si tienen un buen equilibrio emocional, pero estaríamos hablando de bienestar.

– ¿En qué tres claves va a incidir en la charla?

– La primera consistiría en aprender a perdonarnos, sobre todo cuando con nuestra acción no hemos tenido intención de dañar, hemos intentado reparar lo que hemos hecho mal y aprender de esa equivocación. Esto los niños lo tienen muy asimilado, piden perdón y ya está; pero muchos adultos se muestran inflexibles y no se toleran ni un error. En segundo lugar estaría aprender a querernos, lo cual supone aceptarse y convertirnos en nuestro mejor amigo, sobre todo cuando nos encontramos mal. El tercer punto se centraría en coger las riendas de nuestras vidas, porque muchos adultos no son dueños de ellas y están en manos de los demás. Por su parte, las nuevas generaciones no son más libres, dado que las posibilidades de manipular han aumentado, entre otras cuestiones por las nuevas tecnologías. La vida nos pertenece y como tal debemos ser nosotros quienes decidamos qué hacer en cada momento.

– Entonces, lo principal para ser felices es centrarnos en nosotros mismos.

– Por supuesto. La persona que considere más importante que la quieran a quererse tendrá una vida dependiente de los demás y completamente manipulable. Buscará constantemente agradar a otros, y esto supondría un punto débil extremo para ella. Siempre es más importante aprender a querernos a nosotros mismos. Además, una vez conseguido, resultará relativamente sencillo querer bien a los demás.

– Al margen de esas tres claves que ha mencionado, ¿qué otras fuentes de felicidad hay?

– Estas tres claves son mecanismos previos, luego también tenemos una serie de actividades que incrementan las posibilidades de ser felices. Hay que disfrutar del día a día, de cosas como las relaciones afectivas y sexuales, que ambas son una fuente enorme de felicidad, al igual que el ejercicio físico o la interacción con otras personas. Estas se presentan como algunas de ellas.

– Se dice que quienes menos tienen son más felices, ¿es cierto?

– No se trata de una regla universal, pero sí se cumple bastante. La felicidad no es tener todo lo que uno quiere, sino querer todo lo que se tiene. Si una persona tiene garantizados los mecanismos básicos de su existencia, los bienes materiales no influyen para nada en la felicidad. Además, está demostrado que cuanto más te cuesta conseguir algo más lo valoras. La felicidad está más en el esfuerzo constante o en la superación que en conseguir un determinado objetivo. La población de los países menos desarrollados muchas veces se encuentra más atenta a lo esencial de la vida, y practican la gratitud y la generosidad, dos de los componentes principales de la felicidad y que en las zonas más avanzadas no resultan muy comunes, porque se piensa que tenemos derechos a ello. Esto se observa claramente en cómo educamos a los niños, ya que les damos todo a cambio de nada.

«Las malas personas tienen más fácil ser felices porque se autoexigen menos»«Los valores y creencias que asumimos en la infancia los tenemos que revisar de adultos»

– ¿Las personas que hacen el bien son más felices?

– Al contrario, las malas lo tienen más fácil, porque se autoexigen menos, no tienen ningún problema para perdonarse y creen que pueden usar y abusar de los demás.

– ¿La felicidad en la infancia resulta indispensable para serlo en la etapa adulta?

– No se puede concretar como imprescindible, pero sí como muy importante, porque nuestros primeros años de vida nos condicionan la forma de ser en el futuro. Se dice que en los primeros seis años desarrollamos el 80% de nuestro acervo intelectual y se forman los principales pilares de la personalidad de nuestra vida. De pequeños somos vulnerables y dependientes del medio. Se trata de una etapa que nos marca bastante y en la que asumimos como propios creencias y valores que luego de adulto habría que revisar. Por ello, los padres, y el entorno educativo, tienen mucho que ver en la predisposición de que un niño sea feliz de adulto. No obstante, hay personas con infancias auténticamente desgarradoras que consiguen superar su situación y viven en un estado de bienestar y le dan un valor enorme, porque conocen la diferencia.

– ¿La crisis económica ha llevado a que haya más gente infeliz?

– Esa situación adversa ha creado mucha incertidumbre. Ha producido que muchas personas que no se imaginaban encontrarse en la necesidad de acudir a un psicólogo lo hayan hecho porque estaban con pocos recursos ante las nuevas complicaciones que llegaban. Las consultas en psicología han aumentado más de un 20% en esta etapa. Además, la crisis ha descubierto que más del 40% de los problemas de ansiedad, depresión o estrés tienen su origen en la inseguridad en el trabajo. El factor laboral también tiene como consecuencia el 25% de las dificultades en la pareja.

– ¿El sufrimiento puede resultar positivo en algún aspecto?

– El 95% del sufrimiento en las sociedades occidentales resulta inútil. Es imposible no sufrir, pero se presenta absurdo hacerlo porque los demás no nos tratan como nosotros queremos, tenemos compañeros demasiado ambiciosos o los otros no nos escuchan. También resulta inútil cuando no nos ayuda a superar dificultades, sino que nos hace profundizar en una especie de pena permanente. No obstante, el sufrimiento es útil cuando te permite aprender y te aporta más recursos para enfrentarte a la vida.

– Fue elegida una de las ‘Top 100 Mujeres Líderes en España 2012’, ¿ser un líder aporta felicidad?

– Nuestra felicidad no debería estar ligada al éxito social, porque este éxito puede deberse a una casualidad y en ocasiones es una injusticia. A mí no me afectó en nada.

– ¿Puede un líder ayudar a la felicidad de los demás?

– Puede contribuir a ello, porque al final termina siendo un modelo en el que las demás personas se fijan. Por eso, es importante que sea un líder positivo, pero, cuidado, porque existen muchos líderes negativos y tóxicos con una influencia enorme en muchas personas.

– ¿Qué hay que hacer para ser un líder?

– Lo primero sería estar bien con nosotros mismos y encontrar un equilibrio entre la persona que realmente somos y lo que queremos ser. Tenemos que estar permanentemente ilusionados y pensar qué anhelamos. Ser un líder significa no tener desgaste ni estrés en los momentos de mayor presión, desarrollar al máximo la inteligencia emocional, hacer buena gestión de tu tiempo y ayudar a los demás. Hay que favorecer un clima de bienestar en las personas que estén a tu alrededor y aprender a disfrutar cuando los demás también lo hacen. Un líder debe ser respetuoso con la gente que le rodea.

FUENTE: ElDiarioVasco

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