Padres cegados por la exigencia. Por David Lanzas

Querido lector, te propongo un ejercicio: Ponte delante de un espejo al acabar el día y pregúntate ¿Qué 3 cosas he hecho bien hoy?.

Si tu reflejo te devuelve un silencio incomodo quizás sea hora de revisar tus creencias y algún que otro aspecto importante en la educación de tus hijos.

Padres exigentes

 Desde que ponemos un pie fuera de la cama nos enfrentamos a multitud de retos a lo largo del día. Es curioso lo difícil que, a veces, resulta premiarnos por cumplir nuestros objetivos o, yendo a algo mucho más básico, por intentar cumplirlos. La realidad es que en la mayoría de ocasiones solemos poner la mirada en las consecuencias negativas de no hacer algo en lugar de premiar o reconocer el esfuerzo de hacerlo. Esto puede ocurrir por varios motivos pero casi siempre un factor importantes es la manera en que hemos sido educados y lo que se nos ha señalado en nuestra vida por nuestras figuras de referencia (padres, profesores, etc.).

Si se nos ha castigado o prestado mucha atención cuando hemos fallado y no se nos ha reforzado las pequeñas cosas del día a día probablemente hemos aprendido el siguiente esquema.

 

“Lo bueno la norma, el fallo es la excepción”

 

Esta idea, mantenida en el tiempo condiciona la forma de atender el comportamiento de tu hijo, fijándote en lo negativo y perdiéndote sus logros. Esta actitud de los padres hacia los hijos puede generar las siguientes consecuencias.

 Baja autoestima. Los niños que crecen obteniendo mas atención por sus fallos que por sus logros tienen mas probabilidad de desarrollar una autoestima débil que los que son premiados por sus logros, por pequeños que sean.

 Baja tolerancia a la frustración. Si hoy no les enseñamos que equivocarse es NORMAL y SANO, mañana les costara afrontar y resolver los obstáculos que encuentren en la vida.

 Ansiedad. Un niño que no sabe lo que hace bien y no se permite fallar puede convertirse adulto con problemas de ansiedad ya que en muchos momentos de su vida va a experimentar la sensación de no tener los recursos necesarios para afrontar las situaciones que le generen inseguridad.

 Prueba a incorporar estas 3 pautas en la crianza de tus hijos y ayudaras a que sean conscientes y valoren lo que hacen bien.

 Refuerza el esfuerzo, no el resultado. si Tu hijo viene con un 9 en matemáticas, cuando le muestras tu alegría no le digas “ Que bien un sobresaliente”, dile “Que orgulloso estoy de ti por haberte esforzado tanto”. De esta manera señalamos su trabajo y le damos valor . En la vida no siempre obtenemos  buenos resultados pero esforzarnos por conseguirlos ya es un logro.

 Premia las aproximaciones. Es poco realista hacer algo bien a la primera así que muéstrale que con cada intento está un poco mas cerca de su objetivo. No esperemos a que lo logre para reforzarle, queremos que crezca fuerte y capaz, aplaudamos cada nuevo intento y no olvidemos que fallar es vital para aprender.

 Presta atención y valora la realización de sus obligaciones. Que los deberes sean algo obligatorio no hace que sean menos importante. Todos tenemos que cocinar para poder comer y a todos nos gusta que nos digan lo buena que está la tortilla. El refuerzo tiene un papel movilizador y ayuda a que cumplamos nuestros objetivos con una actitud positiva.

 Recuerda que en la vida hay mas oportunidades para hacer pequeñas cosas bien que para lograr grandes hazañas. Démosle a estas pequeñas cosas la atención y el valor que merecen, al fin y al cabo de ellas se componen nuestros días.

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