Cómo modificar las creencias sobre nuestra imagen corporal. Por Paula Hernández

Se acerca el verano y con ello un aumento de las preocupaciones sobre nuestro aspecto físico.

Muchas veces la forma de conseguir ese físico ideal no es la más adecuada y dejamos que nos afecten nuestras creencias sobre la imagen corporal descuidando algo fundamental para nuestro bienestar tanto físico como psicológico, la dieta mediterránea.

CÓMO MODIFICAR LAS CREENCIAS SOBRE NUESTRA IMAGEN CORPORAL

Estas creencias  sobre la imagen corporal, pueden hacer que saquemos conclusiones erróneas como “los hombres no me piden salir por mi peso”, “las mujeres no se van a fijar en mí”… y en numerosas ocasiones no coinciden con la realidad. Además, una imagen corporal negativa influye en la forma global de vernos, de modo que lo utilizamos para autoevaluarnos y esto puede llevar a dañar nuestra autoestima.

Es fundamental que este tipo de creencias autodevaluadoras o pensamientos automáticos los convirtamos en pensamientos más funcionales y precisos. Al tratarse de pensamientos que se encuentran profundamente arraigados, no debemos asustarnos si al principio no nos resulta fácil crear nuevos pensamientos, requiere práctica.

Una forma de realizar el cambio de pensamientos podría ser:

  1. Detecta el pensamiento automático o creencia autodevaluadora y registrarlo.
  2. Observa los efectos del pensamiento en tus sentimientos y conductas. “¿Cómo me siento cuándo pienso así?”, “¿Cómo me lleva actuar esta forma de pensar?”
  3. Replantea ese pensamiento en forma de hipótesis que pueda probarse y busca evidencias a favor y en contra. Por ejemplo, si pensamos “todos van a pensar que estoy gordo o gorda” podemos preguntar a conocidos qué opinan sobre nuestro peso.
  4. Reflexiona sobre la funcionalidad del pensamiento, para ello podrías hacerte preguntas como: “¿me ayuda a conseguir mis objetivos?”, “¿me ayuda a sentirme bien?”
  5. Ahora vamos a pensar de otra forma, busca alternativas a ese pensamiento. Para acabar con esos pensamientos, tenemos que construir otros más positivos y que no nos permitan cometer errores.

Por otro lado, no debemos olvidar la importancia de los beneficios que la dieta mediterránea tiene, puesto que entre otros, ayuda a prevenir el deterioro cognitivo y las demencias. Se ha demostrado que este tipo de alimentación es beneficiosa para la salud del cerebro, del corazón y para prevenir enfermedades asociadas a riesgos vasculares como la hipertensión, la diabetes y el sobrepeso, afecciones que se asocian también a un mayor riesgo de deterioro cognitivo.

Por tanto, es fundamental tener presentes las bases de la dieta mediterránea para dar los mejores alimentos a nuestro cerebro:

  • Frutas, verduras, legumbres, pescado y cereales integrales.
  • Aceite de oliva virgen extra (u otras grasas no saturadas como las que proporcionan los frutos secos) como fuente principal de grasas.
  • Legumbres y pescado dos veces por semana.
  • Consumo escaso de sal y dulces.
  • Evitar conservantes y colorantes, optando por una cocina lo más natural posible

¡Manos a la obra, ahora toca cuidarse tanto por fuera como por dentro!

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