La Depresión en Primavera. Por Matilde Brox

“La primavera la sangre altera”, es un dicho habitual en esta época del año.

Primavera

El cambio de estación trae un aumento de horas de luz al día, una explosión de colores, el campo recobra la vida que a lo largo del invierno ha quedado dormida, todo parece renacer.

Nosotros, como seres vivos notamos la influencia positiva de ese cambio, parece que nos renovamos y que nuestro estado de ánimo sube, pero esto no ocurre en todas las personas por igual. Hay gente que, por el contrario, se resiente y parece entrar en melancolía, desánimo y tristeza.

¿Cuáles son las causas de que en la  primavera parte de la población se sumerja en un estado depresivo?

 Una explicación es la influencia de la luz en los cambios de ánimo.

La luz  influye en la producción de hormonas, como son la  melatonina y la serotonina.

La melatonina es una sustancia segregada por la glándula pineal y se encarga, entre otras cosas, de regular los ciclos que controlan los patrones de sueño, así cuando llega la noche y la oscuridad aumenta, la melatonina nos induce el sueño, y, por el contrario  cuando llega el día, la luz solar hace que disminuya la melatonina, entonces, nos despertamos.

La serotonina, es un importante neurotransmisor del sistema nervioso, clave para regular nuestras emociones y estados de ánimo e influye de tal manera que un nivel adecuado ayuda a defenderse de la ansiedad y la depresión, en cambio, si el nivel de serotonina baja se pueden desencadenar desórdenes emocionales.

En primavera se produce una disminución de la melatonina y un aumento de la serotonina en nuestro organismo, esto hace que nos sintamos con ánimo y energía pero también puede ocurrir lo contrario, los niveles hormonales se pueden descompensar y producir el efecto contrario, un estado depresivo en lo que sería una falta de adaptación al cambio.

Otra explicación se puede deber al contraste entre el ambiente externo y la apatía y el desánimo interno. Fuera hay actividad, alegría y animación y una persona que anímicamente no se siente bien, tiene mayor percepción de la propia soledad, irritabilidad o incomprensión.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

  • Cambios en el estado de ánimo (sentimiento de tristeza)
  • Incapacidad para disfrutar
  • Alteraciones en el sueño y en la alimentación
  • Fatiga o pérdida de energía
  • Dificultad para concentrarse y pensar
  • Pérdida de interés en realizar actividades placenteras
  • También pueden aparecer pensamientos o ideaciones suicidas

Consejos para conservar un buen estado de ánimo

  • Mantente activo pero también dosifica tu energía, descansa y desconecta
  • Establece hábitos de vida saludables
  • Mantén un horario regular de sueño y de comidas (dieta equilibrada, sana y variada)
  • Realiza ejercicio moderado
  • Disfruta de actividades de ocio gratificantes
  • Desarrolla actividades al aire libre, cerca de la naturaleza
  • Fomenta los contactos y las relaciones sociales
  • Reconócete tus logros, identifica a diario las cosas que has hecho bien por pequeñas que sean

Matilde BroxSi sentimos que los síntomas permanecen en el tiempo, que no conseguimos remontar, es importante dar el paso y acudir a un experto, el psicólogo, que dará respuesta a tu problema y te ayudará a salir adelante.

Matilde Brox Gómez

Psicóloga sanitaria

mbrox@fundacionalavareyes.com

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¿Para qué sirve la psicología? María Jesús Álava para la Agencia EFE

alavamariajesus-768x593María Jesús Álava Reyes tiene una trayectoria que la acredita sobradamente: Licenciada en Psicología por la Complutense; Máster en Psicología Pedagógica y en Dirección de Recursos Humanos; Especialista en Psicodiagnóstico, Coaching Ejecutivo y Psicoterapia.

Profesora colaboradora de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), entre otras entidades educativas y universitarias; presidenta de Apertia-Consulting; TOP 100 Mujeres Líderes en España en 2012.

Y además, dirige el Centro de Psicología Álava Reyes, donde trabajan más de 40 profesionales en psicología y medicina; preside la Fundación que lleva su nombre y cuyo objetivo es fomentar el estudio, la investigación, la formación y la difusión de la psicología, así como facilitar asistencia a las personas con recursos económicos limitados.

Colaboradora habitual de medios de comunicación, ha publicado numerosos libros, entre ellos “La inutilidad del sufrimiento” y “Las 3 claves de la felicidad”.

Y en EFEsalud nos preguntamos, ¿está capacitada para explicar para qué sirve la psicología? La respuesta es tan evidente como científica: Sí.

Este es el análisis que ha escrito para nuestra web.

¿Para qué sirve la psicología?

Por María Jesús Álava Reyes 

Hoy los psicólogos hemos pasado de ser casi un tabú durante décadas, a desarrollar un gran protagonismo en la sociedad; de tal forma que el conocimiento de la psicología ya no es un lujo, se ha convertido en una necesidad.

Nuestro ámbito cada vez es más extenso, hasta el punto de que no hay área o disciplina humana que no requiera la presencia de los profesionales de la psicología.

Empezamos por el mundo de la educación, de la clínica, del trabajo…, y en la actualidad estamos en todas las instituciones y en todas las esferas de la vida cotidiana.

Los libros de psicología hasta hace poco eran leídos por un público muy minoritario, pero ahora se han convertido en auténticos best seller, que llegan a millones de personas.

Los psicólogos cada vez somos requeridos en más medios. Se nos llama para explicar las razones que pueden ayudarnos a entender, tanto las conductas “normales” de muchas personas, como aquellas que parecen tener difícil explicación, desde la perspectiva racional.

Psicología para superar dificultades 

Las personas que venían hace unas décadas a las consultas de psicología, en muchos casos padecían trastornos importantes. Por el contrario, en el momento actual, este panorama ha experimentado un profundo cambio. Cada vez con mayor frecuencia, las personas que vienen a vernos son personas “normales”, que requieren nuestra ayuda para superar las dificultades que se les presentan en su vida cotidiana.

La mayoría de la gente ya no oculta sus visitas al psicólogo, como ocurría hace tan solo unos años; incluso, en determinados ámbitos ha llegado a ser un valor añadido, pues se da por aceptado que la psicología nos ayuda en nuestro crecimiento y desarrollo, tanto a nivel personal como profesional.

Los psicólogos nos hemos convertido en “entrenadores”, que ayudamos a las personas a potenciar al máximo sus cualidades, habilidades y competencias, a la par que mitigamos sus déficits y defectos.

En mis libros –La Inutilidad del Sufrimiento, Emociones que hieren, Trabajar sin sufrir, Amar sin Sufrir, Recuperar la ilusión, Las 3 claves del a felicidad, El No también ayuda a crecer…-, insisto en que gracias a la psicología podemos aprender a conocernos mejor y llegar a comprender la razón por la que, tanto nosotros como otras personas, nos comportamos de una determinada forma.

La psicología puede ayudarnos a entendernos y entender a los que nos rodean; a encontrar explicaciones a conductas dispares, a conseguir que actuemos desde la lógica y el razonamiento, desde la no exigencia de imposibles, desde la comprensión y la flexibilidad que da el conocimiento mutuo.

35 años de trabajo y experiencia para conocer a las personas 

Desde hace 35 años no he parado de trabajar un solo día en lo que para mí es la profesión más apasionante: El Conocimiento de las Personas, lo que determina nuestras emociones, las causas de nuestras conductas, el porqué de nuestros sentimientos, las razones que nos mueven, los impulsos que nos desbordan, los obstáculos que nos resultan infranqueables, los desencadenantes de nuestras inseguridades, los orígenes de nuestros miedos, los factores que nos ayudan o bloquean en nuestra búsqueda de la felicidad, …; en definitiva, lo que hace que nos sintamos bien o mal, alegres o tristes, satisfechos o insatisfechos, seguros o inseguros, felices o desgraciados.

Es increíble lo que la psicología nos puede proporcionar. Los psicólogos gozamos de un privilegio impagable: el conocimiento de los secretos más profundos que guardan las personas.

¿Alguna vez hemos pensado, qué es lo que mueve a miles, a millones de personas, a abrirnos sus corazones a los psicólogos de par en par, como nunca lo habían hecho antes con nadie?.

La contestación no es fácil, pero, la mayoría de las personas con las que trabajamos, nos piden que les ayudemos a ser felices, a sacar lo mejor de si mismos, a liberarse de tanta presión, tanta ansiedad, tanta inseguridad, tanta insatisfacción… Nos piden que les demos los recursos, que les enseñemos las claves que les permitan ser dueños de sus propias vidas, de sus emociones y de sus sentimientos.

La práctica de la psicología nos muestra que cada persona es única e irrepetible, por lo que no hay reglas universales ni terapias milagrosas pero, afortunadamente, sí que existen unos principios básicos que pueden ayudarnos en esa difícil, delicada, maravillosa y compleja tarea que es aprender a vivir.

En las últimas décadas han aumentado de forma muy significativa enfermedades como el cáncer, los trastornos cardiovasculares y la depresión. La mayoría de los científicos concluyen que este incremento se debe, en gran medida, a los cambios que se han producido en los hábitos de vida de las sociedades occidentales.

Así es nuestra vida 

Hoy tenemos una vida más sedentaria, nos movemos menos físicamente, pero padecemos más presión y tensión emocional. Hoy nuestra alimentación es más insana, pero ingerimos mayores cantidades y las comemos con más rapidez. Hoy dormimos con mejores condiciones ambientales (temperatura, colchones ergonómicos…), pero dormimos poco y nuestro descanso es menos reparador…

Las inversiones para tratar estas y otras enfermedades han aumentado de forma vertiginosa. La industria farmacéutica ha desarrollado una gama potentísima de medicamentos para combatir la mayoría de los trastornos que presentamos. Igualmente, la inversión en el desarrollo tecnológico y científico ha sido imparable.

El gran reto es la intervención en el origen, en la causa y la raíz de ese aumento de las llamadas enfermedades del siglo XX y del siglo XXI.

Una parte importante de los esfuerzos que se están realizando desde la Psicología, se han centrado en el análisis de los cambios que se han producido en los hábitos de vida. Gracias a estos estudios se están haciendo Programas, no solo de Tratamiento, también de Prevención, con el objetivo de que la gente recupere hábitos saludables, que les permitan evitar la aparición y el desarrollo de esas grandes enfermedades.

Igualmente, estamos haciendo numerosos estudios experimentales controlados, que garanticen que las intervenciones siguen el método científico, que nos permita afrontar con garantías de éxito la problemática que vive hoy el ser humano.

Necesitamos más psicólogos 

Pero el esfuerzo que realizamos desde la psicología, no está siendo comparable al esfuerzo que realizan las administraciones y las empresas en la asignación de recursos a la psicología. En los hospitales, en los centros de salud, en los juzgados, en las organizaciones…, el número de psicólogos resulta claramente insuficiente para atender las necesidades que tiene la población.

Todos somos conscientes del auge de nuestra profesión, de la importancia de nuestra misión, de la labor permanente que debemos seguir desarrollando; por ello no entendemos que, en pleno siglo XXI, los planes de estudio de nuestros niños, adolescentes y jóvenes, sigan sin contemplar una de las ciencias que más pueden ayudarles en su desarrollo personal y profesional.

Hoy nadie discute ya que la psicología es una ciencia, y es una ciencia que nos ayuda tanto a profundizar en nuestro autocontrol y en nuestro conocimiento personal, como en el conocimiento de los demás.

En nuestro Centro hemos intentando conjugar lo mejor de la investigación y la docencia permanente, con el trabajo directo con las personas, entidades, organizaciones… A todos nos mueve el mismo interés: difundir los conocimientos, nuestra experiencia permanente, para ayudar a las personas a conseguir una vida más saludable, un equilibrio que les haga sentirse dueños de si mismos y autores y guionistas de sus vidas.

FUENTE: Agencia EFE Salud

María Jesús Álava: “La empatía es un combustible fundamental de equipos cohesionados y líderes eficaces” Colaboración con CanalCEO

Diego Posada | 28 de marzo de 2016

El desarrollo de modelos de liderazgo que buscan potenciar el talento ha dado lugar perfiles directivos en los que juega un papel definitivo la inteligencia emocional. El concepto, definido hace años por Goleman, tiene en la empatía una de las claves para el desarrollo de ambientes laborales positivos. El equipo de Apertia Consulting, el Centro de Psicología Álava Reyes y la Fundación María Jesús Álava Reyes, ha realizado una investigación sobre el Capital emocional de las Organizaciones y el Bienestar Emocional de los Trabajadores a partir de la cual han elaborado una herramienta. Hablamos junto a María Jesús Álava Reyes, Presidenta de Apertia y Centro de Psicología, y Daniel Peña, Director de I+D de Apertia y Centro de Psicología, sobre la relación entre empatía y bienestar emocional.

equipos cohesionados

¿Cómo podríamos definir la empatía en el ámbito laboral?

La empatía es la capacidad para reconocer y entender “de verdad” la experiencia emocional de los demás. No se trata solo de saber que siente el otro, sino de comprender los condicionantes e implicaciones de esa emoción, de ponernos temporalmente en su piel y comprender qué significa estar en situación. En el ámbito laboral, la empatía es un combustible fundamental para conseguir equipos cohesionados y líderes eficaces. La empatía en el entorno laboral no es distinta a la empatía en el resto de ámbitos, la única diferencia está en la toma de decisiones que lleva asociada. En el caso del trabajo, esta toma de decisiones se hace mucho más compleja, ya que debe integrar de manera eficaz los intereses y necesidades del empleado y de la organización, y ¡esto no siempre es fácil!

¿Por qué es necesaria como cualidad de un directivo?

Una de las dos facetas más importantes de los líderes con más impacto y capacidad de transformación, es conseguir que sus colaboradores se sientan tratados como personas únicas; no como un número o partes anónimas de una maquinaria. Para tratar a alguien respetando sus diferencias y peculiaridades, es fundamental ser capaz de sintonizar emocionalmente con él o con ella, de ponernos de verdad en su piel. Solo así podremos adaptar nuestra comunicación y nuestras herramientas para gestionar personas de una manera eficaz. En una investigación que hemos llevado a cabo dentro del proyecto “Capital Emocional de las Organizaciones”, comprobamos que los trabajadores que percibían a sus líderes como más empáticos y cercanos tenían niveles más altos de bienestar emocional, eran más productivos, tenían mejor salud y una actitud más favorable hacia la seguridad en sus puestos de trabajo.

¿Un exceso de empatía puede ser peligroso?

Probablemente, un exceso de empatía no es peligroso en sí mismo, pero podría serlo en función de cómo nos comportemos ante esa experiencia. Empatizar implica reconocer cómo se siente la otra persona y entender las implicaciones de esa emoción, lo que generalmente lleva a la persona que empatiza a reaccionar emocionalmente. Cuando estas emociones “secundarias” no se gestionan de manera adecuada, pueden ser peligrosas. Una de las reacciones más tóxicas en este sentido es la culpa. Cuando nos sentimos culpables o extremadamente responsables de las emociones de los demás, podemos correr el peligro de dejarnos manipular, sobreactuando para compensar al otro, o inhibiéndonos en exceso para evitar el sentimiento de culpa. Esto podría traducirse en decisiones perjudiciales para la empresa, para el líder y para el propio trabajador.

¿Puedo ser empático sin ser cercano?

Es poco probable, pero se puede. La empatía es una capacidad perceptiva, que tiene que ver con nuestra habilidad para identificar y reconocer emociones en los demás. Sin embargo, la cercanía es más una habilidad interpersonal, relacional; es decir, tiene que ver con cómo nos comportamos con la otra persona. Generalmente, cuando empatizamos con alguien tendemos a comportarnos de manera cercana de forma casi automática, pero en ocasiones ese comportamiento puede verse inhibido por diferentes factores. Hay personas que tienen ciertos déficits en sus habilidades sociales; es decir, no han aprendido a relacionarse de forma eficaz con los demás y podrían no ser cercanos, a pesar de ser empáticos. Esto puede ocurrir cuando se dan funciones de liderazgo a personas que carecen de competencias interpersonales suficientes.

¿La empatía y la cercanía son los primeros pasos de una relación que perdura entre empresa y colaborador?
Sin duda. La relación entre empresa y colaborador se basa en un intercambio, en un contrato que va más allá de lo legal o económico, y la empatía está en los mismos cimientos de ese contrato psicológico. Algunas investigaciones recientes han mostrado que una de las principales razones que llevan a los trabajadores a abandonar las organizaciones en las que trabajan, es la falta de apoyo percibido. Por otra parte, cuando el trabajador siente que la empresa no le trata de manera justa y personalizada, se reduce el nivel de satisfacción y compromiso con la organización, lo que  repercute negativamente en su productividad y pone en riesgo la continuidad de la relación laboral. Se trata pues, de un bucle en el que el empleado no siente que recibe de la organización lo que espera o necesita de ella, y la organización ve reducida la aportación de valor del empleado. El origen de este bucle está, en gran medida, en una gestión carente de empatía.

FUENTE: www.canalceo.com

Álava Reyes participa en el Congreso Internacional de Psicología del Trabajo y los RRHH

Congreso Internaciona de Psicología del trabajo y Recursos humanosEl Congreso Internacional de Psicología del Trabajo y Recursos Humanos tendrá lugar el día 2 y 3 de junio de 2016 en las instalaciones del Colegio Universitario Cardenal Cisneros (Madrid).

El Congreso tiene la vocacion de ser punto de encuentro entre docentes, investigadores y profesionales de la psicología del trabajo y recursos humanos. Bajo el lema ‘Comprometiendo personas y organizaciones’ se pretende poner en valor el papel del psicólogo de trabajo en el complejo panorama laboral y reflexionar sobre los retos a los que se enfrentan los profesionales de los recursos humanos en entornos en constante evolución.

Un amplísimo programa que estará repartido en seis áreas temáticas y en el que se celebrarán más de una veintena conferencias, a las que se añadirán quince mesas debates, symposia, exposiciones, pósteres, etc. Además de los ya mencionados -Ana María Llopis y Juan Chozas- otras importantes figuras del mundo profesional y académico engrosan una lista de conferenciantes que crece cada semana. Entre los que ya están anunciados: Alfonso Jiménez (Director de People Matters), María Jesús Álava (Presidenta de Apertia-Consulting), Javier Cantera (Presidente grupo BLC), Francisco Gil (Catedrático de Psicología de lass Organizaciones de la Universidad Complutense) José María Peiró (Past-President of International Association of Applied Psychology), Jorge Cagigas ( Epicteles y Fundipe), Lourdes Munduate ( Catedrática de Piscología Social de la Universidad de Sevilla), Ángel Aledo ( 1+1=3 Recursos Humanos), Juan Jose Cañas Delgado ( Catedrático de Psicología experimental de la Universidad de Granada), Marisa Salanova ( Catedrática de Piscología Social de la Universidad Jaume I), Carlos María Alcover ( Catedrático de Psicología Social de la Universidad Rey Juan Carlos) , Pilar Oncins ( Directora de RRHH de Makro), Isabel Aranda ( consultora y especialista en coaching) y más que se pueden consultar en http://www.congresopsicologiayrrhh.com

El plazo de presentación de propuestas para participar en el Congreso se ha abierto en el mes de diciembre así como el de inscripciones, para las que se ofrecerán además precios reducidos por inscripción anticipada.

Las áreas en las que se trabajará en el Congreso son, entre otras: TALENTO Y DIVERSIDAD ¿suma la diferencia?, EMPLEABILIDAD Y DESARROLLO ¿qué necesito, como persona, para ser mejor profesional?, EVALUACIÓN DE PERSONAS Y CONTEXTOS ¿se puede mejorar sin evaluar?, TECNOLOGÍA Y PERSONAS ¿puede haber talento sin tecnología?, SALUD Y BIENESTAR ¿cuál es la apuesta de calidad de vida laboral? y LIDERAZGO, COMPROMISO Y DESEMPEÑO ¿puede haber compromiso sin liderazgo? Más información: http://www.congresopsicologiayrrhh.com / info@congresopsicologiayrrhh.com

Para más información, contacten con la secretaría técnica y comunicación: Marta Nuñez marta@grupotempo.com Tlfns. 917034265 / 609096388

Trauma. Cuando el tiempo no cura. Por David Lanzas

Son las 7:30 de la mañana y Pablo sigue buscando sus gafas por todo el apartamento. Mientras, la ciudad hace gala de su vitalidad anunciando con un rugido de motores y sirenas que un nuevo día ha comenzado.

Con las gafas aún desaparecidas y el estómago vacío, Pablo sale a toda prisa de su casa, baja a trompicones las escaleras y al llegar al portal se para en seco. Su mano quiere tirar del pomo, sus piernas saltar a la calle, su cerebro por el contrario no está tan entusiasmado con la idea de salir ahí fuera; “¡cuidado, el mundo no es un lugar seguro!”, “si sales puedes perder la vida, tu vida Pablo… ¡tu vida!” le susurran sus pensamientos. Una tímida lágrima resbala por su mejilla y allí, en el portal de su casa, se desata nuevamente el horror. Las explosiones resuenan en su cabeza y siente el peso de los escombros sobre su pecho. Cerrando los ojos es capaz de verlo todo nítidamente, como si volviera a ocurrir otra vez, como si tuviera que luchar por su vida una vez más.

Trauma. Cuando el tiempo no cura

Al cabo de unos segundos Pablo abre los ojos y mira la calle a través del cristal de la puerta, todo está en calma, la vida sigue su curso. Con los ojos todavía húmedos gira el pomo, da un paso y; venciendo el miedo, cruza el umbral.

Por muy crudo que parezca, este fragmento es solo un ejemplo del dolor al que se enfrentan muchas personas que han sufrido un accidente, catástrofe o ataque terrorista en el que ha podido peligrar su supervivencia. Los humanos somos máquinas casi perfectas y nuestro cerebro está diseñado de tal modo que, cuando nos hemos visto enfrentados a una situación muy peligrosa, tendamos a evitar cualquier estímulo relacionado con dicho peligro. Esto, que en un primer momento es adaptativo, se vuelve en nuestra contra si se mantiene en el tiempo, enjaulándonos dentro del miedo, arrebatándonos la libertad, e instaurándonos dentro de lo que en psicología se conoce como Trauma.

Existen una serie de señales que nos avisan de que nos hemos atascado en un momento doloroso, el cual nos impide avanzar.

Aquí os dejo algunas de las más comunes:

  1. Tienes recuerdos recurrentes del acontecimiento e intrusivos que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones de dicho momento.
  2. Sueñas muy frecuentemente con el acontecimiento y esto te produce malestar.
  3. Tienes la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo ahora mismo, pudiendo tener flasback o alucinaciones.
  4. Sientes un malestar psicológico intenso al exponerte a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático.
  5. Respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático
  6. Haces esfuerzo por evitar pensamientos, sentimientos, lugares, personas o conversaciones que tengan que ver con el suceso traumático.
  7. Ves el futuro como algo desolador.
  8. Tienes dificultades para conciliar o mantener el sueño.
  9. Estás siempre hipervigilante a cualquier peligro que pueda venir.
  10. Llevas sintiéndote así durante más de un mes.

Si has sufrido un acontecimiento desagradable y reconoces algunos de estos puntos en ti, quizá sea hora de pedir ayuda para que tú, como Pablo, también puedas cruzar el umbral.

David LanzasDavid Lanzas Fernández-Martos

Psicólogo Sanitario

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Fundación María Jesús Álava Reyes: 91 083 77 81

 

¿Qué puedo hacer ante las críticas? Por Paula Hernández

crítica-constructiva-1024x417Con frecuencia estamos expuestos a críticas por parte de otros, como pueden ser: “Tu actitud en el trabajo últimamente no ha sido buena”, “Creo que la ropa que llevas no es la adecuada para este evento”, “Con lo bien que cocinas, la comida de hoy no te ha salido muy buena”…

No siempre recibimos bien este tipo de comentarios, pero realmente ¿qué es una crítica?

Si acudimos a un diccionario, podríamos encontrar definiciones como las siguientes:

  1. Conjunto de opiniones o juicios que se hacen sobre cualquier asunto.
  2. Conjunto de opiniones o juicios negativos y contrarios que se hacen sobre una cosa.
  3. Conjunto de opiniones o juicios técnicos que se hacen sobre una obra artística o del conocimiento.

En ocasiones, olvidamos que los demás también tienen derecho a expresar sus opiniones, aunque no siempre lo hagan como nos gustaría y esto nos lleve a no reaccionar de la mejor manera ante ello.

Crítcas Mafalda

¿Qué podemos hacer? 

En primer lugar, es fundamental que detectemos lo antes posible señales de ansiedad que aparecen ante este tipo de comentarios para poder poner en marcha estrategias como respirar hondo o utilizar lo que los psicólogos llamamos autoinstrucciones, es decir, darnos mensajes a nosotros mismos para guiar nuestro comportamiento hacia donde nos interesa, si lo que queremos es tranquilizarnos, podemos decirnos frases como: “Tranquilo”, “Calma, no voy a dejar que este comentario me afecte”, “Venga, no le hagas caso”.

En segundo lugar, no podemos olvidar que para evitar reacciones o emociones negativas es fundamental emplear técnicas asertivas, es decir, técnicas que nos permiten poner en marcha conductas que son habilidosas socialmente, cuyo objetivo es conseguir expresar nuestros sentimientos, opiniones, deseos, pero respetando los de nuestro interlocutor. Existen muchas técnicas asertivas. Una de las que podemos utilizar para enfrentarnos de forma correcta a las críticas es la aserción negativa, consiste en reconocer nuestros errores, sin enfadarnos, sin justificarnos ni disculparnos, como por ejemplo: “Tienes razón, la comida no me ha salido muy buena”.

En tercer lugar, tenemos que diferenciar de qué tipo de crítica se trata, puesto que no responderemos igual si la persona o crítica es importante, que si no nos interesa o no es una crítica verdadera. Podemos verlo con el siguiente ejemplo: Te has pasado la mañana en la cocina preparando la comida y tus comensales critican tu comida. 

  • No es una crítica verdadera: “La comida no te ha salido nada bien, se nota que la has hecho deprisa y corriendo”. Ante esto podemos explicar nuestro punto de vista y autoafirmarnos en nuestra opinión. “Esto que comentas no es cierto, ya que me he pasado la mañana haciendo la comida y he seguido los pasos que sigo siempre, yo creo que esta buena”.
  • No nos interesa la persona o la crítica. Si la persona que hace la crítica respecto a nuestra comida, es alguien que no nos interese especialmente, podríamos ir retirando la atención y salir de la situación, por ejemplo, podríamos decirle “Lo tendré en cuenta para la próxima vez” o “Es posible que tengas razón” y a la vez ir retirando la mirada e ir alejándonos.
  • La persona o crítica son importantes. Cuando la persona que nos hace la crítica sobre que la comida no ha salido bien es alguien que nos importa, por ejemplo, un buen amigo, podríamos hacer lo siguiente: conseguir más información mediante preguntas para concretar la crítica y enriquecernos con ella. Por ejemplo “¿Qué quieres decir con que la comida no me ha salido bien?”, “¿En qué te parece que podría mejorar?”, “¿Qué hay de diferente en la comida de hoy respecto a la de otros días?

Por último, existen ciertos componentes que no debemos olvidar como:

  • No contraatacar con otra crítica.
  • Escuchar sin interrumpir.
  • No negar ninguna critica en principio.

Ahora que ya tenemos unas nociones de cómo hacer frente a las críticas, no nos olvidemos de ponerlo en práctica ante el primer indicio!

Paula HernándezPaula Hernández García

Psicóloga Sanitaria

Fundación María Jesús Álava Reyes: 

91 083 77 81

phernandez@fundacionalavareyes.com

Mª Jesús Álava participa en La Semana de la Educación en IFEMA

Os adjuntamos algunas de las fotos de la intervención de Mª Jesús Álava Reyes en el “speakers corner” de La Semana de la Educación en IFEMA presentando el Máster de Psicología General Sanitaria de la UIMP