Amar bien: El reflejo de una sana comunicación. Por Gema Valenzuela

Las palabras que utilizamos para dirigirnos a los que nos rodean son fundamentales para determinar la calidad de esa relación. Mediante ellas, la comunicación puede resultar todo un éxito al sentirnos comprendidos y comprender, o convertirse en la peor arma de guerra en nuestra propia casa.

Comunicar eficazmente consiste en tener muy en cuenta estos dos elementos, transmitir para hacernos entender y estar atentos para hacer lo mismo con el otro. Si no comprendemos ni nos hacemos comprender, difícilmente podremos atender a las peticiones de la pareja, ni recibir de ella lo que, a veces, con tanto deseo anhelamos.

¿Sabes que ocurre cuando discutes? Vamos a ver el lenguaje del cuerpo.

Discutir en parejaCuando observamos los cambios físicos en las parejas durante una discusión tensa, podemos comprobar hasta qué punto nos estresamos. Una de las reacciones físicas más comunes es la aceleración del ritmo cardíaco. También se dan cambios hormonales, incluyendo la secreción de adrenalina, hormona que estimula la respuesta de ataque o huida. Además aumenta la presión sanguínea. Todas estas reacciones de tensión suceden porque nuestro organismo percibe que la situación es peligrosa, e imposibilitan cualquier conversación productiva capaz de solucionar el conflicto.

En primer lugar debes saber: ¿cómo te encuentres en ese momento?, puede ser un buen predictor para saber si la comunicación resultará exitosa o acabaréis tirándoos los trastos a la cabeza. Si deseas hablar algo importante con tu pareja, realiza un chequeo rápido y detecta cuál es tu estado de ánimo. Por ejemplo, es viernes por la noche, llegas después de un día duro de trabajo, estás cansado/a y de mal humor ¿crees que es buen momento para sacar un tema en el que no os ponéis de acuerdo fácilmente?

Quizá necesites una ducha que te relaje o un paseo de 10 minutos antes de hablar, que generen el efecto de “bajar el volumen” de tu estado de ánimo. Este pequeño detalle puede marcar la diferencia del desenlace.

Como apunta Mila Cahue en su libro “Amor del bueno”, para conseguir que nuestras palabras no se queden en el aire tenemos que saber:

  1. Qué quiero decir: Igual que repasamos en nuestra cabeza las palabras adecuadas cuando vamos a reunirnos con el jefe, con nuestra pareja la conversación no debe ser fruto de una improvisación. Es importante detectar qué me está molestando. Cuanto más concretemos lo que queremos o nos molesta, mucho mejor.
  2. Cómo lo quiero decir: Este paso refleja la capacidad que tenemos de decidir cómo quiero decírselo, ¿chillando?, ¿ofendiendo?, seguramente no.
  3. Para qué se lo voy a decir: Este punto implica conocer el objetivo de nuestra conversación. Si gritamos a nuestra pareja, estamos ofendiendo, no comunicando. Lo que queremos es ir resolviendo los conflictos que aparecen fruto de la convivencia. Si al pensar en ello tenemos otros sentimientos (búsqueda de revancha, que el otro se sienta igual de mal que nosotros, etc.) mejor posponerlo.

 Hablar en pareja

En resumen: Describe lo que ocurre (“me encuentro con mucha frecuencia la ropa tirada en la habitación”) Expresa cómo te sientes (“me molesta porque se puede evitar fácilmente si recoges la ropa en el momento”) Di lo que quieres (“me gustaría que recogieras la ropa en lugar de tirarla por ahí”).

No se trata de anular las diferencias con nuestra pareja, negarlas o imaginar un mundo (irreal) en el que todo es perfecto y no hay discusiones, sino entender que las diferencias se pueden resolver de un modo en el que lleguemos a un encuentro en lugar de al distanciamiento. Esto es posible si ponemos un poco de atención y voluntad.

Gema ValenzuelaSi quieres realizar alguna consulta en relación a tu relación de pareja, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Gema Valenzuela

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Cómo dar malas noticias a los niños. Por Sara Ríos

Es posible que, en algún momento de la vida, un niño tenga que pasar por algún acontecimiento negativo como la muerte de un familiar, una mascota, un atentado que sale constantemente en las noticias, etc. y enfrentarnos al momento en el que se lo tenemos que explicar suele resultarnos algo complicado. Muchas veces nos preguntamos; “¿Es necesario contárselo?” “¿No sufrirá más?” “Si no se lo decimos, a lo mejor ni se entera.” “¿Qué nos inventamos para que no sufra tanto?”…

Dar malas noticias a los niños
La mayoría de las veces, intentamos ocultarles información o mentirles para que no sufran, sin embargo, es posible que se acaben enterando de otra manera o por otras personas y el temor puede aumentar. Es posible que, si nosotros no les damos una explicación sobre lo ocurrido y dejamos que ellos se lo imaginen por lo que van observando y escuchando, se puedan formar una idea errónea y no podremos saber cómo se sienten ni cuáles son los miedos y preocupaciones que puede que estén teniendo.

Malas noticias a los niños2

Por tanto, cuando nos encontremos con esta situación, es importante seguir estas recomendaciones:

  • No mentirles ni intentar transformar la realidad: los niños deben aprender que las personas no somos inmortales, la muerte existe y no se puede evitar. Mensajes como “tu abuelo se ha dormido por mucho tiempo”, no les ayuda a afrontar la situación.
  • Adaptar el modo de darles la información según el lenguaje del niño: hay que adaptar el mensaje a su lenguaje y capacidad de entendimiento. Además, si son muy pequeños, debemos contarle lo que ha pasado pero no es necesario dar muchos detalles del suceso ya que podemos dañar su sensibilidad y no le va a ayudar a clarificar la situación.
  • Enseñarles a expresar sus emociones: se les indica que son situaciones en las que las personas pueden llorar, sentir rabia, sorpresa,… deben expresarlas si lo necesitan pero enseñándoles a manejarlas correctamente.
  • Resolver las dudas que tengan: es probable que el niño no entienda la situación y que haga preguntas tanto ese día como los posteriores, por lo que es necesario responderlas sin engañarles y estando muy pendientes de cómo se va sintiendo los días siguientes.
  • Darles nuestro apoyo y cariño en todo momento: que sepan que estamos ahí con ellos para cualquier cosa que necesiten o cualquier duda.

Si notas que le cuesta asimilarlo más de lo normal o si tienes alguna duda sobre cómo explicárselo, no dudes en acudir a nosotros y te ayudaremos.

Sara Ríos GilSara Ríos Gil

Psicóloga Sanitaria

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Cómo ganar a las rebajas. Por David Lanzas

rebajasDos veces al año los escaparates de la ciudad se tiñen de rojo con la promesa de invertir las reglas del juego y así obtener el deseado “Más por menos”. Las rebajas, promociones y descuentos especiales volverán, un año más, a convertirse en el plan estrella de muchas tardes de domingo.

Si bien es cierto que es una buena oportunidad para invertir en aquello que necesitamos o darnos algún capricho merecido, hay que tener cuidado a la hora de abrir la cartera y empezar a comprar por impulsos. El ser humano es un ser racional … y emocional, esto es bien conocido por todas las empresas que se dedican al comercio y es el filón perfecto para duplicar, o incluso triplicar, las ganancias, ya que muchas veces compramos movidos por la ansiedad, la euforia o la necesidad de llenar un vacío.

Para poder disfrutar de estas “gangas” con cabeza y sin arruinarnos en el intento, basta con trazar un pequeño plan que nos permita mantener nuestra impulsividad a raya.

Aquí os dejo cuatro puntos clave para comprar sin perder el control:

  • Fija el objetivo. Antes de salir de casa es conveniente que tengas una idea de lo que necesitas o te apetecería comprar. Esto es importante ya que cuando pongas un pie en la tienda te toparás con un sinfín de artículos que no necesitas a un precio que grita “cómprame y llévame a casa contigo”. Llevar una lista mental (mejor si es escrita) ayuda a hacer oídos sordos a tanta demanda de atención.
  • Ten un presupuesto límite. Sé que puede resultar difícil hacerse una idea general de cuánto estás dispuesto a gastar sin antes ver el producto, pero haz un esfuerzo por ponerte un límite, así te será mas fácil decidir en qué cosas te compensa invertir y en cuáles no. La mayoría suele saltarse ligeramente el presupuesto pero, de no tenerlo, el desembolso hubiera sido mayor.
  • Paga en efectivo. Este es otro recurso que nos ayuda a comprar con responsabilidad. Pagar en metálico es bueno por dos razones:
  1. Nos obliga a ajustarnos al presupuesto del que ya hemos hablado, ya que tendremos que haberlo planeado con antelación para sacar una cantidad concreta del cajero.
  2. Genera en nosotros una conciencia de gasto que pagando con tarjeta no se daría. Ver el dinero materialmente ayuda a tener autocontrol a la hora de gastar.
  • Haz planes entre compra y compra. Las probabilidades de que el gasto se dispare por las nubes se reducen si entre tienda y tienda haces pequeñas pausas como quedar para tomar un café con un amigo o ir al gimnasio a mitad de la tarde. Así tendrás otros estímulos reforzadores fuera del ámbito de las rebajas y el cuerpo no te pedirá tanta compra.

Ahora solo queda salir a la calle y disfrutar de tus compras con moderación.

Recuerda que el  autocontrol no tiene precio.

Buenas rebajas.

Si dudas de tus fuerzas para ponerlo en práctica o necesitas ayuda, puedes ponerte en contacto con nosotros en la Fundación María Jesús Álava Reyes en el teléfono: 91 083 77 81  o en el mail info@fundacionalavareyes.com te ayudaremos a conseguir tus objetivos.

David LanzasDavid Lanzas Fernández-Martos

Psicólogo Sanitario

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Fundación María Jesús Álava Reyes: 91 083 77 81

 

No puedo dejar de darle vueltas. Por Matilde Brox

RumiacionesPensar es una actividad propia de la mente humana, gracias al pensamiento logramos entender infinidad de problemas que nos aquejan en el día a día y, a través del pensamiento planificamos y conseguimos solucionar los obstáculos de nuestras  experiencias diarias.

El problema surge cuando en nuestra mente revivimos las mismas situaciones y pensamos una y otra vez en aquella discusión que tuvimos con nuestra pareja, lo  que el compañero de trabajo nos dijo,   aquello que dijimos y que fue poco apropiado o  aquello que tendríamos que haber dicho.

Sentimos que no podemos dejar de darle vueltas, no nos lo podemos quitar de la cabeza y rumiamos una y otra vez sobre lo mismo.

Las rumiaciones, lejos de aportarnos alguna luz o punto de vista diferente nos llevan a un círculo vicioso, del que, por un lado,  queremos salir pero, por otro,  nos sentimos atrapados en él y volvemos a pensar en ello.

Este proceso  agota nuestra energía y nos conduce a un estado emocional de tristeza, ansiedad y angustia.

Riesgos de las rumiaciones

  • Tienen un carácter adictivo y como tal intentarán volver a nuestra mente.
  • Si no las paramos, entraremos en un círculo vicioso.
  • Nos producen malestar emocional.
  • Fomentan la tendencia a postergar los problemas y a no actuar.
  • Nuestra salud física y mental se puede ver afectada en forma de estrés, depresión, adicciones, etc.
  • Interfieren en nuestras actividades diarias impidiendo que nos centremos en el trabajo y estudios,  disminuyendo la atención y la memoria.

3 Pasos a seguir para romper el círculo vicioso

  1. Identificar cuáles son nuestros pensamientos rumiativos.
  2. Pararlos en el momento en que surjan. Para ello utilizaremos una palabra o frase que diremos mentalmente  como “Basta ya”  o “stop”.
  3. A continuación usaremos una distracción que reemplace al pensamiento.
  • La distracción puede ser mental (ejemplo: contar hacia atrás desde 100 restando de 3 en 3, 100, 97, 94….; repasar mentalmente una receta de cocina; las estaciones de una línea de metro, etc.)
  • También podemos utilizar distracciones que impliquen hacer algo como una llamada de teléfono a un amigo, hacer un sudoku, ejercicio físico,  ver una película interesante, cualquier actividad que nos saque de la rumiación.

Recordar

  • Somos los dueños de nuestra mente y tenemos la capacidad de manejar  los pensamientos. Evitemos que ellos nos manejen a nosotros.
  • Revivir el pasado o  anticipar el futuro nos impide vivir el presente.
  • Si las rumiaciones  afectan a nuestra calidad de vida y nos provocan un bajo estado de ánimo del que nos podemos salir es conveniente acudir a un profesional de la psicología.

Matilde BroxMatilde Brox Gómez

Psicóloga sanitaria

mbrox@fundacionalavareyes.com

91 083 77 81