¿Feliz Navidad? Vivir el duelo por la silla vacía. Por Gema Valenzuela

Cuando la Navidad y el Año Nuevo se acercan, las luces gobiernan las calles y aparecen en las casas nuevos elementos decorativos implorando atención. Millones de niños y familias comparten la ilusión de celebrar esta época del año de forma distinta según el lugar del mundo en el que se encuentren. Cuando la Navidad y el Año Nuevo se acercan, ocurren otras cosas más silenciosas e íntimas, pues suceden dentro del corazón. Millones de niños y familias de todo el mundo, también comparten el sentimiento de vacío que queda en nosotros cuando perdemos a una persona que queremos.

Las Navidades, más allá de las comilonas y los regalos, invitan a que nos reencontremos con familiares y amigos. Por eso son momentos duros cuando nos falta alguno de ellos. Celebrar una “Feliz Navidad” es complicado cuando tenemos una silla vacía en nuestra mesa y todo lo que rodea estas fechas y antes era una alegría, tras perder a alguien querido puede ser un suplicio.

Veamos que situaciones y sentimientos pueden darse y cómo podemos afrontarlos:

  1. El dolor es parte de lo que nos hace humanos: Lo primero que hay que tener muy en cuenta y a veces parecemos olvidar, es aceptar que debemos convivir con el dolor y tomarlo como parte de la propia vida y situación por la que pasamos. Llegará el momento en el que puedas modular su intensidad. Hasta entonces respeta lo que sientes. Asumir este punto desde el cuidado a nosotros mismos nos lo hará un poco más fácil.
  2. Las primeras Navidades: El primer cumpleaños sin él o sin ella, las primeras vacaciones, el primer aniversario y por supuesto, las primeras Navidades, son las fechas más duras. Si el calendario te juega una mala pasada perdiendo a alguien a pocas semanas de Nochebuena, lo único que puedes hacer es pasarlo. Rodéate de gente con la que te sientas a gusto y deja salir la tristeza al hilo de lo que hablaba en el punto anterior.
  3. Sentimiento de culpa: Celebrar la Navidad con una sonrisa cuando esa persona ya no está puede hacernos caer en la culpa. Recuerda que no por celebrarlo, reírte y disfrutar de los regalos, olvidas a la persona. Puedes recordar a alguien y tenerlo en tu corazón disfrutando de quien sigue a tu lado.
  4. El entorno navideño: Aceptar lo que sentimos, pasa por comprender qué nos ocurre. Es normal que en estas fechas, bombardeadas en los medios por anuncios de reencuentros, reuniones de amigos y ese “tener que estar felices” continuamente, nos supongan un gran coste emocional y sentimientos contradictorios con los que no es fácil lidiar. Es muy habitual durante el duelo tener picos y que en Navidades tengamos momentos especialmente bajos.
  5. Continúa con el encuentro: Aunque cada circunstancia, persona y por lo tanto duelo, es diferente, es recomendable no eliminar las reuniones previstas y habituales. En estas situaciones como en otras de la vida, el apoyo y cariño recibido, es fundamental para superar situaciones difíciles.
  6. Cómo hablar a los niños: No disfraces la realidad con palabras que al final les van a confundir más. Permite que pregunten y responde de manera clara adaptando el lenguaje a su edad.
  7. Recuerda a la persona: Juntarnos con otros familiares o amigos puede convertirse en un improvisado y merecido homenaje a la persona que no está. Brindar por él o por ella, recordar alguna anécdota divertida y compartir aquello que os unía puede resultar muy gratificante. Si pensamos cómo deseamos ser recordados y “vividos” después de pasar por este mundo, seguramente sea de una forma parecida a esta.

Recuerda que el duelo es un proceso duradero por la pérdida de alguien querido que requiere adaptarnos a una situación nueva y por tanto lleva tiempo. Tener altibajos y pasar de la negación de la muerte a la tristeza profunda y la rabia, es algo normal. Si pasados uno o dos años no logras retomar tu vida, tienes sentimientos de culpa, no logras aceptar la muerte de la persona querida o te sientes desesperanzado, puede que necesites ayuda profesional para terminar de cerrar una herida que no ha sido curada.

Gema ValenzuelaSi es tu caso y deseas recibir más información, en la Fundación María Jesús Álava Reyes encontraras la ayuda que necesitas.

Gema Valenzuela

Psicóloga Sanitaria

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Fundación María Jesús Álava Reyes

91 083 77 81

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